Trabajo policial constante ante las drogas sintéticas, «un verdadero problema»
La «actualización y cooperación» por parte del Grupo de Estupefacientes de la comisaría de Policía Nacional en Burgos son claves ante posibles apariciones de nuevas sustancias
Imagen de una intervención contra el tráfico de drogas.
La lucha contra el tráfico de drogas que lleva a cabo la Policía Nacional requiere un trabajo constante de «actualización y cooperación», no solo con otros cuerpos policiales como la Guardia Civil, sino de forma interna con otras unidades policiales repartidas por el territorio nacional con las que la «comunicación es más fluida».
El objetivo, señalan desde el Grupo de Estupefacientes de la Comisaría de Policía Nacional en Burgos, es estar «atentos al surgimiento de nuevas sustancias, que las hay, obviamente». En el trabajo desarrollado en el ámbito de actuación de la Policía «no hemos detectado» sustancias «novedosas», pero en el ámbito de las drogas sintéticas es «un verdadero problema» porque siempre puede surgir un «químico convertido en traficante o un traficante convertido en químico» que puede empezar a experimentar y puedan salir sustancias nuevas.
En este sentido, en el ámbito de acción de la Policía es más extraño aflorar laboratorios de drogas, que suelen levantarse en zonas alejadas de la población, dentro de la demarcación de la Guardia Civil. No obstante, el pasado mes de abril la Policía informaba de la detención de un individuo al que se le incautaron estupefacientes por un valor superior a los 30.000 euros, en concreto más de un kilo de diferentes drogas sintéticas como speed, cristal, éxtasis como consecuencia de una investigación iniciada a comienzos de año.
Burgos
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Este hallazgo hizo que se abriera otra vía de investigación para tratar de aclarar si el detenido podía utilizarlos para elaborar este tipo de sustancias o si estaban destinados a otras personas.
El perfil del traficante no es cerrado y es variado, según indican desde el Grupo de Estupefacientes. «Podemos hablar de dos perfiles extremos, que son el de la persona que tiene una vida perfectamente estructurada y trafica con drogas, y tenemos en el otro extremo personas que no tienen otro medio de vida conocido». Y entre esos dos extremos «nos cabe de todo».
Burgos, por su ubicación geográfica, es un «cruce de caminos por el que circulan las grandes redes de distribución de drogas», tal y como indicó el comisario jefe provincial, José Carlos Donoso, durante la celebración del patrón del Cuerpo el pasado 2 de octubre. Eso también implica una amplia variedad de formas de eludir la acción policial, y que los traficantes, sobre todo si ya han sido detenidos en anteriores ocasiones, algo habitual, cambien sus formas de delinquir.
En este sentido, el jefe del Grupo de Estupefacientes de la Comisaría de Burgos indica que «no estoy muy de acuerdo con la expresión que los malos van siempre por delante de la Policía, no es así, los malos están obligados a ir por delante porque es la Policía quien los aprieta». Porque «ellos van a hacer su trabajo, pero nosotros vamos a llega a ellos, siempre». Por lo que sus cambios en los métodos de delinquir más que un cambio de metodología es «un mecanismo de defensa».
En este trabajo policial, la colaboración ciudadana es clave y muy útil para abrir investigaciones. No se hace a través de la aplicación AlertCops, que está pensado para quienes son víctimas de un delito. «Es verdad que las redes sociales hacen una amplia difusión de la colaboración, no solo en el ámbito de las drogas, sino en el de muchos, el más conocido es el de tema de los fugitivos».
En cuestión del tráfico de drogas «es un poco más delicado, porque al fin y al cabo el anonimato es lo que prima y es lo que la gente busca y funciona». En este sentido, las comunicaciones que reciben son «más a nivel central», es decir, canales centralizados que después se derivan a las comisarías territoriales. Canales centrales a los que se dirigen personas que viven en Burgos y que luego se derivan a la comisaría de la avenida de Castilla y León.
Operaciones destacadas
En lo que va de año, desde el Grupo de Estupefacientes se destaca una operación contra el tráfico de drogas que comenzó en Burgos y que después permitió desmantelar una red de tráfico de drogas que operaba en el norte de España.
Operación que se realizó en colaboración con la Guardia Civil y que bajo el nombre de ‘Tsuki-Vizapa’ permitió la detención de ocho personas y la incautación de 11,4 kilogramos de cocaína y 245,5 kilogramos de hachís, además de marihuana, éxtasis, ‘tusi’, dinero en efectivo y material empleado para la preparación y distribución de sustancias estupefacientes.
Junto a la gran cantidad de droga incautada, la operación destacó por «su gran complejidad y el alcance», ya que los integrantes de la organización, radicados en Burgos, «trataban directamente con la gente del narco», lo que hacía que no hubiera intermediarios y conseguían un precio más competitivo. Un modo de actuar que no se había detectado hasta ahora.