La voz de Ucrania vuelve a resonar en Burgos: «La guerra continúa»
Una manifestación solidaria recorre el casco histórico para exigir el cese de los «ataques contra la población civil»

Los manifestantes desplegaron la bandera de Ucrania a los pies de la Catedral.
Desde su llegada a raíz de la invasión rusa, la comunidad ucraniana no ha permanecido ajena a a la realidad que golpea a sus compatriotas. Y aunque ya no se hable tanto de la guerra, el silencio se rompió este sábado de nuevo con una manifestación solidaria para recordar que «Burgos no se acostumbra».
Conscientes de que «la guerra continúa», los manifestantes partieron del Teatro Principal en dirección al paseo del Espolón con una enorme bandera de Ucrania. Su objetivo, más que evidente, era visibilizar el dolor constante de quienes se vieron obligados a abandonar sus hogares para garantizar un porvenir seguro a sus seres queridos.
La marcha sirvió, como no podía ser de otra manera para reclamar el cese definitivo de los «ataques contra la población civil y las infraestructuras energéticas», así como «reclamar la liberación de los prisioneros ucranianos».
Bajo la atenta mirada de los transeúntes que se encontraban por la zona, la manifestación llegó hasta la plaza del Rey San Fernando. Allí, a los pies de la Catedral, se mostraron fotografías de ucranianos que han perdido la vida combatiendo contra Rusia durante la contienda. De igual manera, se alzó la voz públicamente al igual que en la Plaza Mayor, donde se procedió a la lectura del manifiesto elaborado expresamente para la ocasión.
La convocatoria contó con respaldo institucional. En nombre del equipo de Gobierno, estuvo presente el concejal de Sanidad, Medio Ambiente y Juventud, Carlos Niño. Por parte del equipo socialista, el concejal Daniel Garabito también acudió a la cita para acompañar a la comunidad ucraniana en su recorrido.
Ya durante los primeros compases de la guerra, cuando se produjo una huida masiva de ciudadanos a distintos países europeos, Burgos se volcó con las víctimas. De hecho, la constitución de una plataforma de refugiados en la ciudad contribuyó al envío de grandes cantidades de ayuda humanitaria. Al mismo tiempo, afloraron distintas iniciativas del mismo tipo e incluso viajes a la frontera para llevar productos básicos.