El Correo de Burgos

El medinés que retuvo a la empleada bancaria tiene 6 ejecutorias pendientes

Está previsto que José Ramón Torre pase hoy a disposición judicial

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Burgos

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M.R. / Burgos

La retención, por orden judicial, de cerca de 150.000 euros que tenía en una cuenta bancaria de Cajacírculo debió ser el detonante que hizo que José Ramón Torre irrumpiera el pasado martes a media mañana en la sede central de la entidad en Burgos y tomara como rehén a una empleada de la entidad durante cerca de cinco horas.

Una acción injustificable que se ha tratado de contextualizar en la actual crisis económica, pero que viene de cinco años atrás, cuando un incendio que se desató en su vivienda, a causa de un sistema de calefacción defectuoso, afectó al resto del inmueble, que tuvo que ser derribado. En junio de 2005 se iniciaba un proceso judicial para dirimir responsabilidades civiles y económicas sobre aquel incendio que provocaron que la situación económica de este vecino de Medina de Pomar, de 60 años, llegara a ser muy mala. 

Según confirmaban ayer fuentes del Tribunal Superior de Justicia, Torre tiene seis ejecutorias pendientes que se corresponden con otras tantos mandatos de pago para indemnizar a los afectados por aquel incendio. Una sentencia de mayo de 2008 le obligaba a indemnizar por el incendio por una cantidad cercana a los 450.000 euros, de los que su seguro asumió 144.000 euros, según confirmar estas mismas fuentes.

Un trato por la fuerza

Tanto el fiscal superior de Castilla y León, Manuel Martín Granizo, como el teniente fiscal de la región,Fernando Mena, conocían perfectamente la trayectoria judicial de Torre, que había presentado denuncias ante la Fiscalía. Hay que recordar que ambos acudieron el pasado martes a la entidad bancaria mientras el medinés mantenía secuestrada a la empleada de Cajacírculo. Allí explicaron a la Policía la situación jurídica de Torre, que trató de buscar con su secuestro una solución inmediata a su problema económico a través de  la mediación de los altos cargos jurídicos. Durante toda la jornada de ayer, la Policía recogió y analizó pruebas, así como declaraciones de testigos.Mientras, al cierre de esta edición, el detenido seguía en dependencias policiales a la espera de que pase a disposición judicial.Extraña calma en la sede central

La sede central de Cajacírculo ofrecía ayer una total normalidad, aunque extraña. Inevitablemente, cuando ayer por la mañana, pocos minutos después de la hora en la que el martes pasado Torre accedía a la entidad, se entraba al vestíbulo central de Cajacírculo lo primero que venía a la cabeza era esa imagen que logró captar con su teléfono móvil un cliente. Era el momento que Torre tenía agarrada a Inmaculada por detrás y se podía apreciar su brazo derecho sobre el cuello sosteniendo un cuchillo.

Antes de entrar al vestíbulo, los clientes utilizaban con normalidad los cajeros automáticos para sacar dinero o actualizar tarjetas, mientras los vigilantes observaban el acceso del público con un especial detenimiento. Ayer llamaba sobre todo la atención, las miradas que lanzaban muchos transeúntes cuando pasaba a la altura de la entrada de la sede central de la entidad como tratando de comprobar que efectivamente había regresado la normalidad tras la tensión vivida durante buena parte de la jornada del martes.

Esa normalidad era a la que apelaban ayer algunos trabajadores de la entidad. A pesar de que los comentarios en los alrededores y en los bares cercanos a Cajacírculo no eran sobre otra cosa que no fuera lo sucedido el pasado martes. También se hablaba de la entereza y de la tranquilidad que mostraba la empleada después de haber estado expuesta a una situación tan tensa.

Obviamente, ayer no acudió a su puesto de trabajo. Y pasarán algunos días hasta que regrese a una normalidad que Torre le quebró durante cerca de cinco horas de sinsentido y angustia.

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