El Correo de Burgos

INFRAESTRUCTURAS URBANAS

Burgos: 'notable' en accesibilidad

Fedisfibur y Fundación ONCE puntúan alto y hacen un balance positivo de las mejoras en la ciudad

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Burgos

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Una calificación de 'Notable', es la que dan colectivos burgaleses de personas con diversos grados y tipologías de discapacidad como Fedisfibur (Federación de Asociaciones de Personas con Discapacidad Física de Burgos) o de la Fundación ONCE, quienes para bien o para mal, deben disfrutar o padecer de la ciudad como también lo hacen el resto de los burgaleses.

Y es gracias a elementos como una flota de autobuses urbanos con piso bajo, rampas en edificios públicos, ascensores y servicios adaptados, rebajes y barandillas en aceras, pavimentos sonoros, señalización adecuada de obras, semáforos numéricos, entre otros elementos. aquéllos que más aprecian quienes cada día hacen uso de calles y edificios de la ciudad.

Pero a pesar de la alta nota, que acompañan a la distinción de Burgos como la ciudad más accesible de la región, estos colectivos no dudan en recordar a las administraciones y a toda la ciudadanía, que muchos son los elementos sobre los que burgaleses, técnicos y representantes políticos tienen aún que trabajar. «Sólo se trata de querer escuchar, porque lo demás a menudo, salta a la vista», afirma convencido Juan Carlos Rojo, desde Fundación ONCE. 

Éste confiesa sin embargo, las grandes mejoras que en los nueve años que lleva trabajando en la ciudad, ha podido comprobar personalmente. Encargado de formar y acompañar a personas con escasa o nula visión, y de trazar los itinerarios urbanos por los que estas personas podrán moverse, afirma que los cambios producidos «han convertido Burgos en una ciudad que al menos, ya puede atravesarse de lado a lado, algo difícil de lograr en otras», apuntilla.

Frecuentes 'islas urbanas'

Sin embargo, Raquel Zubiaga -técnico de Accesibilidad de Fedisfibur-  insiste en que «accesibilidad no es sólo hablar de rebajes o semáforos sonoros, como creen muchos», remarca, por lo que la labor de concienciación no es sólo para la persona discapacitada sino para los políticos que dirigen la ciudad y técnicos y arquitectos que las diseñan.

Una tarea relativamente fácil si existe una comunicación entre los tres colectivos, «ya que la accesibilidad nos facilita el tránsito a todos, además de que su ausencia puede dar lugar a despropósitos o a islas urbanas». Es decir, lugares perfectamente adaptados creados entre calles y espacios inaccesibles. Y uno de ellos es el transporte urbano.

Así, la adaptación de las paradas  se ha convertido en uno de los retos a lograr, «por lo que hemos comenzado conversaciones con el área de Movilidad, para que se aprovechen las modificaciones que se están llevando a cabo en la actualidad, para señalizarlas de alguna manera y facilitar que todos puedan llegar a ellas sin problemas», añadió Rojo.

Así que, «¿de qué sirve poner en servicio un autobús con rampa y espacio para silla de ruedas, por ejemplo, si no se indica a un ciego cómo llegar a la parada de bus o cómo se le avisa de que el bus que llega ahora a su parada es el de la línea que él espera?», pregunta con razón.

'Pequeños' errores a corregir

A esa queja se suman otros 'pequeños' detalles como es la necesidad de concienciar al comerciante de no colocar carteles y 'adornos' en plena calle. «O al menos no junto a las fachadas, que al invidente le sirven de referencia con el bastón». O de vigilar el trazado del carril bici, «donde de pronto se elimina el pavimento sonoro por el que, de nuevo, se guían los ciegos», insiste Rojo.

O la realización de un rebaje olvidando el de la acera opuesta, la colocación de pavimento sonoro con destino a garajes y calles sin salida o sistemas sonoros en autobuses  ininteligibles, entre otros elementos a mejorar. Y por supuesto, una adecuada señalización de las obras.

Ambos técnicos destacan que éstas pueden ser sólo una molestia si están bien señalizadas, «lo que hace que un discapacitado pueda verlas -si no las oye- o pueda 'adivinarlas' con el tacto de su bastón si no las ve, remarcan. «Así que, olviden tabloncitos estrechos para pasar sobre un boquete -por las que no siempre pasa una silla de ruedas-, y de cintas puestas a media altura que no se 'tocan' con los bastones», ruegan.

Sin embargo, ambos también reconocen la mejora que las instituciones han llevado a cabo al concienciarse sobre estas necesidades básicas «que en verdad suponen un beneficio para todos, y que vienen marcadas por ley, no se les pide que se las inventen». De hecho, destacan cómo gracias a mejoras como los rebajes, suelos sonoros o semáforos acústicos entre otros, se han logrado itinerarios urbanos accesibles al unir tramos antes desligados. Se ha ido 'cosiendo' de Norte a Sur (de Calle Madrid al Hospital General), como de Este a Oeste (de Gamonal a Fuentecillas) lo que se suman a las calles Vitoria y San Francisco, así como las avenidas del Cid y Reyes Católicos.

¿Y los edificios públicos?

Otra 'isla urbana' se encuentra con frecuencia, en el interior de los edificios, algunos de ellos públicos, donde sus constructores dan lugar a a errores como señalización sin colores en contraste -caso de la nueva estación de autobuses y paneles de andenes-; salidas de emergencia hasta la calle -caso de la nueva Tesorería-, rampas en medio de las aceras -caso del hotel Almirante Bonifaz-; aseos mal adaptados -de nuevo la estación de autobuses-; grandes escalones en la entrada -caso de la Oficina de Movilidad-... Por ello, «¿de qué sirve que el Ayuntamiento tenga puertas de apertura retardada si cuando la persona está frente al mostrador no llega arriba por lo alto que está, o le es imposible informarse porque no puede oír a quien la atiende?», se cuestiona Zubiaga.Aún hay mucha manga ancha»El Ayuntamiento de Burgos ha logrado hacer de la ciudad una de las más accesibles a través de una amplia labor de supresión de barreras urbanísticas, que han supuesto una inversión superior a los 3,5 millones de euros en los últimos años. Como destacaba el concejal de Tráfico, Obras y Servicios, Santiago González Braceras, «hay incluso una brigada de obras destinada de forma exclusiva a la realización de algunos de estos trabajos», dijo.

El edil destaca cómo algunos de ellos han sido la realización de más de 300 parejas de bordillos por toda la ciudad, la ampliación de aceras mediante las famosas orejas -que permiten al peatón llegar antes a la acera opuesta a la vez que impiden el peligroso obstáculo que supone un vehículo apracado en la esquina-, y la inclusión en ellos de barandillas de guía y de baldosas sonoras coloreadas.

«Con una superficie abotonada y base de otro color diferente al del resto de la acera, permite a los ciegos saber que llegan a un paso de cebra, y a las personas con escasa visión, al ver el contraste del color, guiarse con él para saber que llega a una carretera»,  explican técnicos del área.

Otra mejora destacable ha sido la colocación de señalizadores acústicos -con sonido y frecuencia variables- en más de 200 semáforos de la ciudad, muchos de ellos acompañados con el sistema de balizas de iluminación en el suelo (como el existente frente a la central de Correos) o del sistema de contador. «Todo útil tanto para la persona discapacitada como para la capacitada», recalcan.

Por todo ello, ambos técnicos de Fedisfibur y Fundación Once destacan como muy fluido el diálogo actual con las administraciones, sobre todo el Ayuntamiento al ser la más cercana, y que se prevé se traducirá en nuevos programas realizados entre todos. «Diálogo que ha permite realizar estas mejoras en el momento de la obra el lugar de esperar a percances posteriores».Más de 3,5 millones en mejorasEl Ayuntamiento de Burgos ha logrado hacer de la ciudad una de las más accesibles a través de una amplia labor de supresión de barreras urbanísticas, que han supuesto una inversión superior a los 3,5 millones de euros en los últimos años. Como destacaba el concejal de Tráfico, Obras y Servicios, Santiago González Braceras, «hay incluso una brigada de obras destinada de forma exclusiva a la realización de algunos de estos trabajos», dijo.

El edil destaca cómo algunos de ellos han sido la realización de más de 300 parejas de bordillos por toda la ciudad, la ampliación de aceras mediante las famosas orejas -que permiten al peatón llegar antes a la acera opuesta a la vez que impiden el peligroso obstáculo que supone un vehículo apracado en la esquina-, y la inclusión en ellos de barandillas de guía y de baldosas sonoras coloreadas.

«Con una superficie abotonada y base de otro color diferente al del resto de la acera, permite a los ciegos saber que llegan a un paso de cebra, y a las personas con escasa visión, al ver el contraste del color, guiarse con él para saber que llega a una carretera»,  explican técnicos del área.

Otra mejora destacable ha sido la colocación de señalizadores acústicos -con sonido y frecuencia variables- en más de 200 semáforos de la ciudad, muchos de ellos acompañados con el sistema de balizas de iluminación en el suelo (como el existente frente a la central de Correos) o del sistema de contador. «Todo útil tanto para la persona discapacitada como para la capacitada», recalcan.

Por todo ello, ambos técnicos de Fedisfibur y Fundación Once destacan como muy fluido el diálogo actual con las administraciones, sobre todo el Ayuntamiento al ser la más cercana, y que se prevé se traducirá en nuevos programas realizados entre todos. «Diálogo que ha permite realizar estas mejoras en el momento de la obra el lugar de esperar a percances posteriores».

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