URBANISMO
Primera licencia para construir 23 viviendas en la esquina frente a Capitanía
Aprobado el proyecto básico, primer trámite para acabar con el estado de ruina de la manzana de Alonso Martínez
R. T. / Burgos El Ayuntamiento de Burgos declaró el estado en ruina del edificio de la manzana de la Plaza Alonso Martínez, frente al Palacio de Capitanía, en 2004. Posteriormente, llegó el derribo del inmueble, que respetó la fachada al contar con protección ambiental.Cinco años después y tras numerosos informes y una larga tramitación, hace unas semanas se aprobó de manera definitiva la modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) para el inmueble que aumenta el aprovechamiento en la parcela, cambia las alineaciones y libera los restos existentes de la muralla. Un paso nuevo se dió ayer en la Comisión de Licencias que dio el visto bueno al proyecto básico, que presentó Gestión de Promociones Burpoza, para la construcción de 23 viviendas, locales, garajes y trasteros en los números 2, 3, 4 y 5 de la Plaza Alonso Martínez. Se trata del primer trámite, pero supone desatascar un expediente que lleva años paralizado. Incluso, el Consistorio trabajaba en una orden de ejecución por el mal estado del edificio, que finalmente ha suspendido. Después de mucho trabajo, los técnicos lograron localizar a los propietarios del inmueble y comprobaron que los arquitectos trabajaban en el proyecto básico. El expediente deberá continuar con un proyecto de ejecución, que recogerá el derribo de las zonas ruinosas de la manzana, puesto que habrá que mantener los elementos protegidos, puesto son edificios incluidos en el Plan Especial del Centro Histórico de Burgos (PECH) y que están sujetos a la norma reguladora de arquitectura tradicional, por tanto, con un alto valor de protección al estar además junto a la antigua muralla medieval. La modificación del Plan consiste en un aumento de 127 metros cuadrados de aprovechamiento en la parcela, con el aumento de dos alturas, hasta alcanzar los 1.744 metros. Los propietarios buscaban igualar el aprovechamiento asignado a la parcela que antes existía, con un total de cuatro alturas. El objetivo es «conseguir una menor ocupación en planta que permita la desaparición del cuerpo de edificación adosado a la muralla, que esta forma queda completamente exenta», con una separación mínima de tres metros. Una muralla que, hasta ahora, estaba oculta dentro del solar por una edificación adosada y que tras la construcción del nuevo inmueble formará parte de la trama urbana como Bien Cultural de la ciudad.