PROCESO DE INTEGRACIÓN DE CAJA DE BURGOS
Banca Cívica se convertirá en la sexta entidad de España en activos totales
M.R. / Burgos
La integración de Caja de Burgos, Caja Navarra, CajaCanarias y 'Sa Nostra', a través de la creación de un Grupo Económico Consolidado (GEC), y que se denominará Grupo Banca Cívica hará que se convierta en la sexta entidad del sector de cajas en activos totales, con cerca de 60.000 millones de euros, la cuarta por fondos propios, con más de 3.800 millones de euros y la quinta en resultados antes de impuestos, según los datos del primer semestre de 2009.
La integración supondrá una plantilla de alrededor de 6.000 empleados repartidos en 26 provincias, con más de 1.000 oficinas que dan servicio a 2,4 millones de clientes. En este sentido, las cuatro Cajas se complementan en lo que se refiere a la red comercial, ya que como señaló ayer el presidente de Caja de Burgos, no hay solapamiento. «Sólo en oficinas, no llega al 6% del total que puedan confluir en las mismas plazas». En cuanto a la plantilla, «es posible que exijan una serie de servicios que se reagrupen y puede ser que algunos no sean necesarios».
La integración comercial del nuevo grupo se caracteriza por la total complementariedad de sus redes comerciales, como señalaba Arribas. Tan sólo 69 oficinas de las 1.070 que suman las cuatro Cajas se encuentran en las mismas poblaciones. Un dato que indica que la integración de las entidades «no tendrá coste en términos de empleo», según señala la nota de prensa elaborada para explicar las principales características de la integración, ya que «además de la alta complementariedad de las redes comerciales, la eficiencia resultante de las integraciones de los servicios centrales tendría como destino las nuevas unidades de facturación para potenciar el nuevo modelo de negocio». El presidente de Caja de Burgos afirmó que el modelo de integración supone un plus de para el cliente, una nueva manera de trabajar, ya que el cliente se convierte en un actor más principal, al «estar más integrado en la sociedad y en el proyecto», por lo que representa «un paso nuevo dentro de la filosofía de una caja de ahorros». Será el cliente el que elegirá y podrá saber a qué se dedica el dinero de la obra social y cultural. En resumen, una fórmula pionera que ha dado buenos resultados con experiencias como la iniciada por CAN.