El Correo de Burgos

‘Pídele cuentas al Rey’, en versión original

José María Fernández llega a Burgos camino de La Zarzuela para reclamar justicia y que no le tiren su casa

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J. C. R. / Monastario de Rodilla¿Recuerdan a aquel minero asturiano que se fue desde la cuenca del Caudal a Madrid a pedir cuentas al Rey por el cierre de su empresa? Algo parecido hace José María Fernández que ya sabe lo que es hacer una marcha a Madrid andado.Ya tiene los pies magullados porque se los ha quemado el calor que desprende el asfalto. Así que una buena parada para un buen reconstituyente es el cámping de Monasterio de Rodilla. Si todo va bien, hoy entrará, a mediodía por las calles de Gamonal y accederá poco después al centro de la ciudad. Con esta acción «sólo pido justicia y que sea el Rey el que la imparta porque nadie es capaz de hacerlo», proclama con voz rotunda.En la raíz del problema está «una injusticia» que se va a cometer sin «nadie lo remedia», asegura José María Fernandez, en su casa en la isla de Hierro. Un juzgado ha avalado el derribo de parte de su casa donde ahora viven su mujer, Esmeralda, y sus hijos. Como en muchos pueblos de Castilla, también en Canarias hay problemas con los linderos de las fincas.Aún así, Chema, que así se hace llamar, cree que está en su derecho de reclamar porque puerta a la que ha llamado, puerta que le han cerrado. Ha acudido al Defensor del Pueblo, a Justicia e incluso ha llegado«hasta al fiscal anticorrupción y todos se han declarado incompetentes»Así que se ha liado la manta a la cabeza y ha decidido, como ya hizo en 1992 «en la Marcha Negra de los mineros a Madrid» tomar la carretera y hacerse en etapas los 320 kilómetros que separan Miranda y Madrid para llegar a la Zarzuela, presentarse delante del Rey y contarle la «injusticia que están haciendo conmigo». «Es algo testimonial porque ya sé que el Rey (y mira que soy republicano) no puede hacer nada, pero sería el único capaz de hacer justicia», asegura con un tono de convencimiento atronador. «Y mira, esto es para llamar la atención», subrayaba este leonés de 58 años que se acompaña de un coche de apoyo conducido por su hijo.La furgoneta de apoyo está rotulada de forma muy rudimentaria. «Es para que vean que sólo soy un obrero», recuerda. Además de la petición de justicia, otra frase se repite por todo el alrededor de la furgoneta: «Malditos sean los corruptos y los canallas que los protegen».la conversación con Chema se hace más profunda a medida que pasa el tiempo.Cuenta que él fue uno de aquellos mineros de Villablino que se lió la mante a la cabeza, como ahora, para reclamar el trabajo que perdieron muchos de los esforzados hombres de las minas astur leonesas. Aquella reconversión minera generó una manifestación pacífica de trabajdores de las minas. Allí estuvo Chema, que ayer, en Monasterio de Rodilla recordaba las «hazañas de los mineros».Y es que la vida de este leonés no ha sido fácil: «Parece que me persigue la mala suerte». Si de aquella situación libró y pudo salir adelante, «entonces era más joven», recuerda, ahora «nos viene todo esto en el Hierro», lamenta.De la mina pasó a tunelero en la construcción de la Autopista de Asturias, en Campomanes; de allí se fue a Canarias. Ahora trabaja en el metro de Bilbao, «haciendo túneles», pero ha dejado abierta la puerta a la reivindicación «y espero en Burgos buena acogida, aunque no tenga donde quedarme a dormir», recuerda. De allí a Lerma y de Lerma a Aranda. «Allí conozoco a los compañeros de IU Ángel y Concha». Mientras tanto, hoy espera Burgos.

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