Luto en Villarcayo tras el atropello de una niña y su tía en Tabliega
Las escenas de dolor se sucedieron ayer en el Tanatorio de San José de Villarcayo. El funeral se celebrará esta tarde en la iglesia de Santa Marina

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F. SILVA / Villarcayo
Era la una del mediodía cuando los dos coches fúnebres, que trasladaban los restos mortales de la pequeña Sonia y su tía Rosa Ana, llegaban al Tanatorio de San José de Villarcayo, tras haber pasado la noche en el Anatómico Forense de la capital Burgalesa. La capilla velatoria se abría poco después para que familiares y amigos pudieran despedir a las dos víctimas del atropello, que sucedió en la mediodía del pasado sábado en la localidad de Tabliega de Losa y que ha conmocionado a toda la comarca de Las Merindades.
El funeral por las dos víctimas, de 8 y 32 años de edad, se celebrará esta tarde, a las 17.00 horas, en la iglesia parroquial de Santa Marina, en Villarcayo.
Durante la jornada de ayer el clima fue tenso y muy doloroso. Un ir y venir de amigos, familiares y vecinos que llegados desde las diferentes localidades de la comarca pasaron por el tanatorio para dar el pésame a la familia y acompañarles en este día, seguro, el más duro y largo de sus vidas.
Según José, novio de la joven fallecida en este desafortunado incidente «esta es una gran tragedia que nunca, pase lo que pase, podremos olvidar. Estoy seguro que nadie de esta familia se repondrá a esta pérdida tan dolorosa. Yo he perdido a mi novia, era el ser que más amaba», aseguraba en declaraciones a este periódico.
Por su parte, la madre de la niña tuvo que ser atendida en varias ocasiones por varios familiares, fuera del recinto fúnebre, debido al intenso dolor por la pérdida de su hija de apenas ocho años de edad, que en la jornada del sábado debía haber celebrado su primera comunión.
Según fuentes consultadas, la pequeña residía con su padre en Villarcayo mientras su madre lo hacía en Medina de Pomar, ya que, al parecer, los progenitores llevaban bastante tiempo separados y compartían la custodia de la menor. El padre ejerce de psicólogo clínico en un centro de salud de las Merindades.
Un amigo intimo de la tía de Sonia advertía ayer «mira que dura es la vida, ayer era un día festivo para todos y después del accidente, el padre de la pequeña, cambió la celebración de la comunión de su hija por algo tan amargo como elegir ataúd para enterrarla». Por su parte, un familiar muy allegado al padre decía «esto no es de justicia, creo que Dios se equivocó. Por ley, un padre nunca debería enterrar a un hijo y menos con ocho años y toda la vida por delante».
Sobre las 14.30 horas los familiares abandonaban el tanatorio para ir a descansar y así regresar horas más tarde al lado de sus seres queridos, fallecidos en este terrible accidente.
En una conversación telefónica con José Antonio López Marañón, alcalde de Medina de Pomar, el primer edil nos comentaba «que la Corporación se ha puesto a disposición de la familia para todo aquello que ellos puedan necesitar».
Mientras, en la población de Tabliega de Losa se respiraba ayer un silencio absoluto. Tras el dolor por los sucedido el pasado sábado, sólo se podía ver a algún vecino depositando flores en el lugar de los hechos. Según pudo saber este periódico, segundos antes del mortal atropello, la niña se disponía a hacerse una foto en la puerta de la casa de su abuelo, antes de acudir a la iglesia a celebrar su primera comunión.
Los nueve ayuntamientos que componen la Junta de Traslaloma, incluido Tabliega de Losa, vivían ayer el segundo de los tres días de luto que se declaraban el sábado tras el fatal accidente.