El Correo de Burgos

GALARDÓN

Los orígenes de Don Rodrigo

Vivar del Cid cerró ayer sus fiestas con la entrega del ‘Tizonazo’

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Burgos

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REBECA GONZÁLEZ / Vivar del CidColgaban los blasones de las balaustradas, y los cánticos medievales, acompañados del chirrido de la gaita y el arpegio seco del laúd, resonaban desde los amplificadores que hacían las veces de juglares a pie de calle. Los lugareños ataviados con las galas del medievo (cota de malla incluida), se mezclaban con los de este siglo, ofreciendo la anacrónica visión de toda festividad entregada a otra época. Era el colofón del fin de semana dedicado al Cid Campeador, allí donde nació hace ya más de nueve centurias.La fiesta comenzó el viernes con la exposición de trajes medievales (una colección de doce piezas cortesía de Medieval Sotoví), la investidura del Rodrigo y la Jimena anuales y la ya clásica sesión de tapeo, bien denominada por los artífices la ‘fiesta del colesterol’. La jornada del sábado había girado en torno a la exhibición de cetrería y la verbena, no sin antes reunir a todo el pueblo para la cena.Este año, los coronados Rodrigo y Jimena resultaron ser Juan Francisco Díez Tortosa y Silvia López Linares. Ella admitió que el nombramiento es «un honor muy grande, porque lo queríamos desde hace tiempo, pero a quien le hace ilusión de verdad es a él». En efecto, para Jose Francisco ha resultado ser «el honor más grande de mi vida. Todo un orgullo»Ayer todos esperaban el momento en el que se desvelase el nombre del premiado, aquel que recibiría el ‘Tizonazo’ tras la misa, un secreto celosamente guardado por los miembros de la Asociación Cuna del Cid. El mismo galardón que ya se llevara el director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, hace dos años.  El afortunado, Aaron Asquincale del Olmo, oriundo de Vivar del Cid y apasionado de su historia, apenas podía creerlo. Una vez fuera de la iglesia aseguraba que «para mi es una alegría muy grande haber recibido este premio, porque es un reconocimiento al progreso. Mis padres fueron fundadores de la asociación, y yo entré a formar parte de ella con 14 años. Por eso he de decir que no soy solo yo, que hay mucha gente detrás», algo de lo que dejó constancia cuando, tras darle un joven la enhorabuena, contestó «sabes que también es tuya». Sin embargo, uno de sus mayores temores es que «mi generación no encuentre relevo. Los jóvenes de hoy en día no se interesan por estas cosas, y nosotros ya no podemos dedicarle todo el tiempo que nos gustaría. Desde luego vamos a luchar por que la tradición siga».A la entrega de la Tizona (una espada cuya forja fue valorada en 1000 marcos, tal como explicó el capellán durante la ceremonia), siguió la ofrenda que, a pies de la estatua de Don Rodrigo, dejó una corona de flores bermellón y blancas. De allí partió la comitiva en representación de las ocho provincias que recorrió el Cid tras su destierro (desde el publo hasta Alicante), cada cual con su bandera en alto, mostrando escudo. Y los Rodrigo y Jimena figurados a lomos de sendos caballos cedidos por la Asociación de Amigos del Caballo.Juan Francisco Diez Tortosa considera que «hay que intentar que las fiestas vayan a más y lleguen a más gente» para lo que sugiere «asistir en masa al Fin de Semana Cidiano en Burgos, el primero de Octubre, y potenciar desde allí las iniciativas de Vivar. El año pasado asistieron más de 400 personas, es una celebración importante. Queremos dejar claro que, aunque mucha gente relacione al Cid con Burgos, era de Vivar».

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