La marca ‘Caderechas’ fija en 2011 el año para que se le conceda la IGP
Se encuentra en la segunda fase de tramitación de este marchamo de calidad

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GERARDO GONZÁLEZ / BriviescaEl trabajo en pos de lograr por parte de los productores asociados del Valle de las Caderechas de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) para las cerezas y manzanas tiene su mente fijada en el próximo año. Según fuentes de la asociación, actualmente el largo y exhaustivo trámite necesarios se encuentra en la segunda fase pendiente de determinarse la viabilidad económica. Un aumento de la cifra de productores asociados aumentaría las posibilidades de obtener este marchamo al aumentar el volumen de producción y superficie cultivada.Una de las ventajas con que cuentan las cerezas de las Caderechas es su tardía producción respecto al resto de las zonas de España lo que las permite disponer de un amplio mercado dentro del hueco de productos certificados.Esta certificación es muy exhaustiva pasando el producto por controles desde la finca hasta que llega al consumidor, por la propia asociación como por los organismos competentes del gobierno autónomo, lo que supone un coste para los productores que se vería diluido con la entrada de nuevos productores. Actualmente en la asociación se agrupan aproximadamente una cuarta parte de los que cuentan con cerezos.No obstante la dispersión de las explotaciones al tratarse de un cultivo tradicional en la zona es muy alto por lo que se mide por hectáreas de plantaciones para lograr una estadística fiable.La obtención de la IGP vincularía ya de forma definitiva el producto al Valle de las Caderechas lo que no solo supondría un beneficio para el mercado frutal sino también para el turístico.Esto sería de especial relevancia en la promoción del valle a nivel tanto nacional como europeo. Sumar las marcas de garantía con el IGP convertirían a las cerezas y manzanas de Caderechas en un auténtico producto de lujo de la comarca burebana.El primer paso para este objetivo ya fue dado por la asociación de productores con el estudio de fertilidad y suelos. La utilidad del mismo es muy elevada ya que permite a los productores conocer con exactitud las necesidades nutricionales de cada árbol en su lugar de desarrollo.Dadas las estrictas limitaciones al uso de abonos o productos fitosanitarios que establecen las marcas de garantía este conocimiento es fundamental. En esta línea las estaciones agrometeorológicas y de avisos de plagas son un elemento más que ayudan a los productores a desarrollar técnicas más compatibles con el medio ambiente. Lógicamente, tanto la técnica de producción tan rigurosa como la calidad exigida a los frutos certificados reduce el volumen de producción en cada finca.Esto hace que para lograr una rentabilidad sea necesario aprovechar al máximo la calidad resultante de las técnicas naturales de producción en los mercados de hay la importancia de la IGP.Actualmente en el Valle de las Caderechas alrededor de 22.000 cerezos producen cerezas certificadas lo que en un año totalmente positivo podrían llegar ha producir más de 200.000 kilogramos de este fruto.En la primera fase par la obtención de la IGP la documentación recogió los amplios estudios realizados sobre la cereza de Caderechas tanto sobre el suelo, fruto como la climatología.Toda esta documentación técnica se reforzó con los documentos de carácter histórico recopilados para mostrar el largo periodo de tiempo de este cultivo en la zona.