Verano «tranquilo» para los servicios de extinción de incendios
Las salidas de los Bomberos se reducen en número e importancia

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GABRIEL DE LA IGLESIA / Miranda
Este esta siendo «uno de los veranos más tranquilos» de los últimos años para el cuerpo de Bomberos de la ciudad. Prueba de ello es el significativo descenso de intervenciones que ha tenido que llevar a cabo el servicio de extinción de incendios de la ciudad durante los meses de junio, julio y lo que va de agosto. De momento, han sido 153 las salidas efectuadas por el cuerpo, frente a las 214 registradas en el mismo periodo del año pasado.
Así, en junio se han pasado de las 89 intervenciones registradas en 2009 a 72, muchas de ellas relacionadas con quema de pelusas, que durante las primeras jornadas de verano proliferaron en buena parte del término municipal. Aún más drástica -en torno al 45 por ciento- ha sido la reducción de intervenciones registradas durante el mes de julio, que han pasado de 103 en 2009 a apenas 57 en 2010.
A la espera de concretar los datos generales, José Ángel Amo, jefe del servicio de extinción, confirma que durante estas primeras semanas del mes de agosto se está manteniendo la tendencia y también se están registrando menos intervenciones.
Pero no sólo el número de salidas ha descendido, también lo ha hecho la importancia de las mismas. De hecho, a estas alturas del año pasado ya se habían tenido que sofocar varios grandes incendios (como los de Bujedo o Treviño), situación que este año no se ha producido. De momento, este verano «tan sólo hemos tenido un par de intervenciones conjuntas con los medios de extinción de incendios de la Junta, pero en ambos casos han sido relativamente sencillas», subraya Amo.
A juicio del jefe del cuerpo de Bomberos, esta situación viene motivada por tres factores fundamentales. Por un lado, la ausencia de un periodo prolongado de grandes temperaturas, ya que si bien la climatología ha sido muy agresiva en determinadas jornadas, no ha tenido continuidad a lo largo del tiempo. De hecho, las lluvias han hecho acto de presencia en más de una ocasión, humedeciendo las masas forestales y entorpeciendo los conatos de incendio.
Asimismo, Amo incide en que «la cosecha se ha retrasado mucho este año» en la comarca mirandesa, por lo que los rastrojos han empezado a ser amontonados «cuando ya no hacía tanto calor», minimizando de esta forma el riesgo de incendio.
Esta situación coyuntural ha venido acompañada por la habitual campaña de controles que la Junta de Castilla y León realiza en periodo estival para evitar la quema incontrolada de rastrojos. Una campaña que, a juicio del jefe del cuerpo de Bomberos, está ayudando a cambiar los hábitos de los agricultores. «Ahora se queman muchos menos rastrojos que hace unos años», apunta.
Menos accidentes
Con todo, el descenso del número de salidas se ha extendido a la práctica totalidad de los supuestos. Así, las intervenciones por quema de rastrojos o matorral se han visto reducidas en más de un 50 por ciento durante el mes de julio frente a los datos registrados el año pasado.
También destaca la reducción del número de intervenciones relacionadas con accidentes de tráfico. En este sentido, cabe destacar que a lo largo del mes de junio tan sólo se realizaron dos actuaciones, mientras que en el mismo mes de 2009 se cifraron 7.
Por el contrario, este año ha habido un pequeño repunte de las salidas relacionadas con la presencia de enjambres de abejas en «zonas peligrosas» -un total de 32- y un significativo aumento en las intervenciones por quema de pelusas, que sólo en junio protagonizaron 26 salidas de los Bomberos -en 2009 fueron apenas 9-.
Con estos datos y las previsiones climatológicas que se manejan de cara al final del verano sobre la mesa, Amo se muestra relativamente confiado con el resultado de la campaña estival. «La meteorología de este año está siendo muy mala para irse de vacaciones pero muy buena para nosotros», señala el responsable del cuerpo de Bomberos.