El Correo de Burgos

El Cid volvió a abandonar Castilla, esta vez rodeado de turistas

La Asociación Monte Modelo Urbión representa el destierro cidiano junto a la Catedral

Burgos

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REBECA GONZÁLEZ / Burgos«¡Abran paso al Rey de Castilla!», vociferó uno de los miembros de la farándula, a su entrada en la Plaza del Rey San Fernando. Abrían la comitiva los caballeros, siete afortunados que, a lomos de otros tantos equinos, se libraron de caminar bajo un sol rusiente. Cargaban unos con los blasones, una suerte de rescates que, de las garras del olvido, regresaban la heráldica medieval que partió con el Campeador hace más de nueve centurias. Otros flanqueaban al desterrado figurado, que lejos de evidenciar la tristeza de abandonar cuna y casta, sonreía y saludaba a los presentes. Y es que eran muchos, lugareños y turistas, los que se agolpaban a los pies de la escalinata que da acceso a la puerta del Sarmental, en un lateral de la mole catedralícea. También el alcalde en funciones, Ángel Ibáñez, asistió al evento y disfrutó de la representación histórica.«¡Viva Don Rodrigo!», vitoreó un espontáneo sin rostro, animando a los presentes a secundar sus jaleos. Eran las 11,50 horas, y el cortejo arribaba al lugar acordado con puntualidad meridiana.«¡Atención al juglar!», bramó de nuevo un voz anónima, y todos rodearon al grupo, una treintena de personas embutidas en trajes de otra vida, encarnando el artificio. El susodicho, portador del pergamino, se aclaró la voz para que a todos los dispersos llegase.«Para vosotros los burgueses, para el pueblo llano harto de trabajar, por éstos y por los otros, los de aquí y los de allá...», comenzaba José Ignacio Montero, quien insistió en ser llamado ‘Juglar Pepe’. El trovador, con cadencia y entonación de correveidile, retransmitió el diferido del destierro cidiano, ante el silencio casi religioso de los espectadores. El grueso del público parecía saber de qué iba el asunto, mas no pocos extranjeros comentaban, mientras tiraban fotos a diestro y siniestro, lo estrambótico de la repentina función callejera.Llegó el turno de quien por todo nombre llamóse ‘Juglar Mencía’. Ofreció una oda sentida a la marcha del héroe local nada menos que 929 años después, con voz firme pero inquietas las manos.Pedro Gil, coordinador de la Asociación Monte Modelo Urbión, explicó tras la letanía que el cometido del grupo no era sino «presentar al público la historia medieval no sólo española, sino también europea, difundir nuestros hermosos pueblos y el arte románico y gótico que existe en ellos», y recalcó la importancia de «la convivencia», puesto que «las instituciones pueden faltar a la cita, pero no el pueblo».Añadió que se esperaba conseguir que «los pueblos casi desaparecidos reciban industria y resurjan».Asimismo explicó que la representación es «un proyecto que durará unos cuatro años, pues se realiza coincidiendo con las vacaciones de los participantes».«Es un honor inenarrable», declaró después el ‘Juglar Pepe’, sin salir de su papel, «recordar al Cid Campeador en la ruta que lleva su nombre». Explicó que la caminata había comenzado a las ocho de la mañana, y que por ello «nos queda cruzar Burgos y buscar un sitio para el reposo y el buen yantar».Pedro Gil, ya como despedida, sentenció: «El Cid fue de carne y hueso, no solo un hombre de leyenda. No lo olvidemos».

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