Merindades
Villarcayo conmemora sus 450 años como capital de las Siete Merindades
El historiador Manuel López repasa los episodios por los que atravesó la localidad hasta arrebatar la cabeza a su vecina Medina de Pomar

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MIRIAM ELVIRA / BurgosVillarcayo se viste con sus mejores galas para conmemorar este sábado el 450 aniversario de su elección democrática como Capital de las Siete Merindades. La decisión no fue fácil, sino que requirió de un largo proceso en el que la ambición fue la gran protagonista. Así lo constata un estudio elaborado por el historiador y presidente de la Asociación ‘Amigos de Villarcayo’, Manuel López Rojo, que señala el año 1369 como el origen de las diferencias entre las Merindades y los Condestables.Lucha por la capitalidadEl apoyo de Pedro Fernández de Velasco a Enrique II y el triunfo de éste sobre su hermanastro Pedro I el Cruel, hizo que Medina de Pomar pasara a ser villa de señorío en contra de la voluntad de los medinenses que anhelaban seguir siendo villa de realengo. De este modo, Medina se convirtió en el centro de todas las posesiones de los Velasco, además de en la capital de las Siete Merindades.Ante esta iniciativa, los delegados de las mismas eligieron la iglesia y el cementerio de Miñón, un pueblo cercano, como los nuevos escenarios de sus reuniones. Sin embargo, las diferencias entre las Merindades y los Condestables acababan de empezar. Y es que «la Guerra de las Comunidades supuso una vejación más a las ya de por sí existentes, puesto que se les impuso como castigo seguir sometidos al poderío de los Velasco», explica López.Aún así, los problemas a la capitalidad de Medina no se hicieron esperar, ya que «la escasa influencia de esta familia en la segunda mitad del siglo XVI y el celo de Felipe II por el pretigio real hicieron que este Rey enviara a Miñón al Doctor Mendizábal con cargo de Juez de Residencia y Justicia Mayor que ellas», añade.Por aquel entonces corría el año 1560, época de monarquía absoluta, en el que la iglesia y el cementerio de Miñón acogieron numerosas reuniones, una de ellas de gran importancia. Y es que se trataba de un concejo público en el que Mendizábal iba a fijar la capital de las Merindades de la más vieja Castilla. Diversas voces sonaron de las bocas de Hernando de Velasco, Juan López de Medinilla, Pablo de Valdivielso, Diego de Vivanco y Pedro de Brizuela.Opiniones muy diversas que consideraban a Torme, Villarcayo y Bisjueces los lugares más indicados para establecer la Audiencia de estas Merindades. Así, se acercaba el momento de tomar una decisión, por lo que el Doctor Mendizábal inició un recorrido por cada una de estas localidades hasta que el 30 de agosto de 1560 dio el veredicto final: Villarcayo sería el nuevo escenario de la Audiencia Real de las Siete Merindades.Los motivos parecían claros. «Está ubicado en medio de Torme y Bisjueces, posee el archivo de las escrituras de la Merindad de Castilla la Vieja así como las provisiones y cartas reales relacionadas a las mismas y, además, es una localidad espacioso ubicada en un lugar estratégico», argumenta López repitiendo las palabras que en su día pronunció el Doctor Mendizábal.La ‘mudanza’ se convirtió en un proceso complicado que requirió de mucho tiempo, puesto que había que trasladar a los presos de la cárcel de Medina a la de Villarcayo, cambiar el lugar de residencia de los Alcaldes Mayores y un llevar a cabo un sinfín de modificaciones, hasta que el 13 de mayo de 1562, el Doctor Mendizábal, con las Provisiones Reales en sus manos, afirmó mandar para el cumplimiento de las mismas.Consecuencias del cambioLa elección no tardó en dar sus frutos, puesto que la llegada del corregidor con su séquito propiciaron un crecimiento notable de la población de Villarcayo, así como el desarrollo de importantes ferias y mercados. Ya han pasado 450 años desde su nombramiento y la localidad lo quiere festejar por todo lo alto.