El Correo de Burgos

Cien metros de pincho moruno para degustarlo en buena vecindad

Villariezo, fiel a la tradición, fue de nuevo un pueblo de récord con este plato

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Burgos

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J. C. R. / L. BARCO /VillariezoMás de 300 personas disfrutaron ayer de una tradición que se ha consolidado en el tiempo en Villariezo. Es mucho más sencillo y sublime que conseguir un récord de ‘cocina rápida’ o una ‘pechada’ de trabajo para construir en chocolate, queso o caramelo algún icono de la localidad.Esta vez la excusa para la convivencia fue un pincho moruno. Cien metros de pincho con todos los buenos ingredientes de este suculento manjar que se come con las manos «que es como mejor sabe la comida», recordaba uno de los vecinos que elaboraba el pincho.Ochenta kilos de carne de cerdo, 40 de champiñones y otros sendos 40 kilos de pimientos y verduras. Éstas son las medidas del gigantesco pincho moruno que se alargó hasta los cien metrosEl alcalde de Villariezo, Juan José Hortigüela, recordaba ayer por la tarde que siempre buscan hacer «algo novedoso», pero no por el hecho de destacar, sino «para hacer que el pueblo conviva». Y de eso se trataba porque la idea no es competir por batir un récord sino que en el pueblo se integren los vecinos nuevos con los de siempre, y los que vienen de otros lares se sientan también como si fueran del pueblo.Un verano más, la mano de obra (muy cualificada, por cierto) proviene de los vecinos del pueblo, quienes trabajan en la causa de manera gratuita. Así, serán un total de treinta los voluntarios que aspiran a elaborar el gigantesco pincho moruno.El origen de esta peculiar iniciativa se remonta al año 2000, cuando el Ayuntamiento de Villariezo decidió plantear un récord guinness en el que participara todo el pueblo y que supusiera un revulsivo a la hora de atraer a la gente a la Semana Cultural que se celebra en el pueblo la cuarta semana de agosto.«Por aquel entonces nos planteamos que, ante todo, queríamos que nuestra Semana atrajera a mucha gente y que ésta fuera popular a los ojos de los demás», explica el alcalde de Villariezo, Juan José Hotigüela. «El Ayuntamiento -prosigue- no dispone de mucho presupuesto por lo que teníamos que optar por una opción asequible a la par que innovadora. De ahí surgió la idea de alcanzar un record alimenticio».De la morcilla al morunoY la primera ‘plusmarca’ vino de la mano de una desorbitada morcilla de Burgos de más de 20 metros de largo elaborada con tripas de cerdo cosidas. Sin duda, una ardua tarea por la complejidad técnica.Al año siguiente se volvió a repetir la proeza cons 24,41 metros de longitud. En 2002 se elaboraron 220 tortillas de diferentes sabores y en los años siguientes fueron protagonistas un queso de 760 kilos, una gran olla ferroviaria con mil litros de capacidad; o una maqueta de madera de siete metros de altitud recubierta de chocolate de la iglesia del pueblo. Los huevos de avestruz fueron protagonistas el año pasado y el crucero de caramelo, el anterior.

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