Miranda se despide del edil Manuel Setién en un multitudinario funeral
El alcalde propone la concesión a título póstumo del León de Oro de la ciudad

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GABRIEL DE LA IGLESIA / Miranda
Tal y como estaba previsto, la iglesia de San Nicolás de Bari se quedó ayer pequeña para albergar a todas las personas que quisieron despedirse del hasta ahora concejal de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento mirandés, Manuel Setién Azcona, fallecido en la madrugada del lunes a los 57 años de edad como consecuencia del cáncer con el que lidió en sus últimos momentos.
Media hora antes del funeral, los alrededores de la céntrica parroquia comenzaron a llenarse de familiares y amigos, pero no estuvieron solos, ni mucho menos. Una amplia representación de las diferentes administraciones y entidades de la ciudad se acercó para mostrar sus condolencias a la familia de Manolo, como muchos le conocían.
Allí estaban los miembros de la Corporación municipal con Fernando Campo a la cabeza, los mandos policiales con los que trabajó codo con codo durante los tres últimos años, numerosos compañeros de UGT y de Montefibre, fábrica de la que llegó a ser presidente del comité de empresa. No faltó la cúpula de la ejecutiva provincial del PSOE, el presidente de la Diputación, Vicente Orden Vigara; la subdelegada del Gobierno en Burgos, Berta Tricio; y el delegado de la Junta, Jaime Mateu, entre otros. Todos ellos rodeados de centenares de ciudadanos que quisieron acudir al funeral de Setién para brindarle un último adiós.
Una vez en la iglesia, el alcalde tomaba la palabra en nombre de la familia y amigos y leía un escueto texto en el que se ofreció una sentida despedida. «Manolo era un hombre bueno», subrayó el que fuera compañero y amigo de Setién durante tantos años. «Para cada uno has sabido ser ese algo necesario. Ese esposo, ese padre, ese abuelo, ese amigo de sus amigos, que nos ayudó a duplicar las alegrías y dividir las tristezas». Por esas razones y muchas más, «no te vas, te quedas» porque «tu huella permanece en nuestro recuerdo», concluía visiblemente emocionado Campo.
Apenas unos minutos después, el cuerpo del fallecido era trasladado hasta el cementerio de Bardauri seguido por una amplia comitiva, donde recibió sepultura rodeado de sus seres queridos.
Ahora, una vez celebrado el luto oficial y los correspondientes responsos, toca seguir adelante, aunque no será fácil. De momento, el alcalde proponía ayer la concesión a Setién del León de Oro, máximo galardón de la ciudad, por los servicios prestados. El reconocimiento será entregado a título póstumo a su esposa en los próximos días. Asimismo, el Ayuntamiento y la Diputación deberán iniciar la siempre difícil tarea de nombrar un sustituto para los cargos que ostentaba en ambas administraciones. A buen seguro se le echará en falta.