Un belén totalmente vivo, en la Navidad de Monasterio
El Barrio Alto y Santa Marina acogieron una cuidada recreación del Nacimiento

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G. GONZÁLEZ / Monasterio
La tradición de los belenes navideños mantiene su presencia en las villas burebanas e incluso en algunas de ellas se recrea el nacimiento de Jesús en los denominados como 'vivientes'.
El paso del tiempo fue borrando en Monasterio de Rodilla la costumbre de recrear el Nacimiento en vivo pero el Consistorio, la asociación Nuestra Señora del Valle y los vecinos se propusieron recuperarlo. De hecho, la idea no se limitaba a los momentos más centrales sino a una recreación completa en todos los sentidos y personajes.
Así, en el Barrio Alto ,a la vera de la recuperada iglesia de Santa Marina, medio centenar de vecinos y un amplio número de animales recreó todos los aspectos del belén tradicional. La recreación comenzó con la Anunciación en las calles del barrio, el anunció a José de la paternidad divina en sueños y la partida hacia Belén por el empadronamiento.
Todas las escenas contaban con una narración fiel a los hechos bíblicos y una iluminación que destacaba a los principales personajes apoyando la de las antorchas que marcaban el recorrido.
No se dejó ningún detalle al azar con un mercado en donde artesanos, vendedores, ganado y vecinos vestían las ropas típicas del siglo cero. Incluso las bajas temperaturas de estos días, contribuyeron a dar el toque blanco de la nieve en el lugar componiendo las escenas navideñas por excelencia.
La llegada de los Magos de Oriente y su entrevista con Herodes marcó la última de las escenas de exterior, tras la cual se pasó al interior del histórico templo de Monasterio. La adoración de pastores, pueblo y los tres Reyes al Niño Jesús reunió a todos los participantes en una recreación del mítico portal en el que no faltaron ni el burro ni el buey.
De hecho, el realismo de la representación hizo que el más pequeño de los participantes hiciera su papel a la perfección sonriendo a la multitud que cantaba los tradicionales villancicos navideños.
La recreación del belén viviente de Monasterio de Rodilla ha requerido de un gran trabajo previo en todos los sentidos para que en tres cuartos de hora nada fallara.
Pese a lo desapacible de las últimas jornadas, y el hecho de que el barrio alto este casi a la misma altura que el puerto de La Brújula, los ensayos y decoración fueron realizados con entusiasmo.
Asimismo, las vestimentas del medio centenar de participantes directos se cuidaron al máximo para que nada desentonara en el conjunto. Incluso los animales participantes se ajustaron a su papel en cada escena sumándose algún can espontáneo que añadió fidelidad a lo que debió de ser la época del nacimiento de Jesús. Todos, grandes y pequeños, lograron con su trabajo recuperar al detalle esta tradición.