El Correo de Burgos

La Hermandad de Donantes cierra el año con 1.200 extracciones

El número de donaciones se mantiene, pero esperaban alcanzar las 1.500 extracciones

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Burgos

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GABRIEL DE LA IGLESIA / Miranda

La Hermandad de Donantes de Sangre de Miranda está a punto de cerrar uno de los ejercicios más «complicados» de su historia reciente. Así al menos lo entiende Amador García, presidente del colectivo, quien subraya que las cifras de donaciones registradas en 2010 «son muy similares» a las alcanzadas un año antes, es decir, alrededor de 1.200. «Deberíamos haber aumentando el número, pero no lo hemos conseguido», apunta resignado.

Eso sí, siempre es posible hacer una lectura positiva. Y es que, tal y como reconoce García, la tendencia de donaciones «no se ha reducido» a pesar de los inconvenientes sufridos a lo largo de los últimos meses. En este sentido, el presidente del colectivo explica que «el año empezó muy bien» pero el traslado forzoso de la sala de extracción motivado por las obras de reforma de la sede de Cruz Roja provocó un significativo descenso de las donaciones durante el verano. «Fue una época mala», cuyas cifras se han podido redondear gracias a la recuperación registrada durante los tres últimos meses. «El año ha ido a trompicones», apostilla García.

Jornadas de donación

Además, a lo largo del 2010 las jornadas extraordinarias de donación se han visto reducidas a la mínima expresión por diversos motivos. De las cuatro organizadas en 2009 se ha pasado a sólo una, la realizada con motivo de la concentración de motos Campturis, donde, eso sí, se consolidaron las donaciones de los participantes.

Con estos resultados sobre la mesa, la Hermandad de Donantes afronta ahora el 2011 con el objetivo de superar la barrera psicológica de las 1.200 extracciones. Para ello, y sin abandonar la prudencia que se forja tras años de experiencia en la materia, el colectivo contará en las próximas semanas con un espacio totalmente reformado en la sede de la Cruz Roja. «Vamos a tener unas condiciones que hasta ahora no teníamos», subraya el presidente.

Pero la infraestructura no lo es todo, ni mucho menos. A la mejora de las instalaciones se le sumarán todas aquellas iniciativas que el colectivo pueda desarrollar para alcanzar cuanto antes la meta de las 1.500 donaciones anuales. «Si podemos hacer algo más de lo habitual, lo haremos sin dudar», asegura García.

En este sentido se considera necesario retomar las jornadas de donación extraordinarias que se venían materializando durante los últimos años gracias a la colaboración con diferentes entidades y asociaciones de la ciudad. No en vano, estas jornadas sirven para hacer más visible el trabajo de la Hermandad y ayudan a 'reclutar' a nuevos donantes. «Es imprescindible» que el colectivo vaya renovando su plantilla, asegura García.

Asimismo, también se espera conseguir que los «donantes esporádicos» se acerquen con mayor asiduidad a las instalaciones de la Hermandad, siguiendo el ejemplo del «núcleo duro», aquellos que alcanzan el límite de donaciones cada año.

Sin autosuficiencia

Sea como fuere, Miranda aún permanecerá durante algún tiempo alejada de la cifra óptima de donaciones. Y es que, según explica el presidente de la Hermandad, para alcanzar los ratios de autosuficiencia planteados por los organismos internacionales, la ciudad del Ebro debería registrar más de 1.700 donaciones cada año, una cifra que se antoja imposible de conseguir, al menos de momento.

De hecho, Miranda presenta unas características geográficas que condicionan de manera sustancial el trabajo de la Hermandad. Son muchos los mirandeses que donan en otros territorios limítrofes, como Álava o La Rioja. Además, algunas de las empresas que mayor número de donaciones consiguen en sus particulares jornadas de extracción, como la central nuclear de Santa María de Garoña, están fuera del radio de acción del colectivo mirandés.

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