TRADICIONES
El salto del Colacho intenta traspasar fronteras
salto del Colacho intenta traspasar fronteras

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ICAL / Castrillo de Murcia
Más de 2.000 personas se acercaron ayer hasta la localidad burgalesa de Castrillo de Murcia para presenciar los tradicionales saltos del Colacho, en los que dos vecinos del pueblo saltan a los bebés en una tradición con tintes religiosos, que ha logrado convertirse en un reclamo internacional.
Cada vez son más los turistas que participan en una fiesta que aspira a convertirse en una Fiesta de Interés Turístico Nacional, como ya lo fuera en la década de los años 70 y en la que participaron más de 80 bebés.
Curiosos de medio mundo se acercaron hasta esta pequeña localidad burgalesa para inmortalizar un salto que mañana llenará las páginas de la prensa internacional. Es tal el tirón que está tiene esta fiesta que, según confesó a Ical la alcaldesa del municipio, Marianela Manrique, se están realizando gestiones para que la fiesta se de a conocer más en España y en el extranjero.
Cientos de personas personas se congregaron en la plaza del Ayuntamiento y en las calles principales de la localidad para contemplar una escena que se lleva repitiendo en este pequeño municipio de 275 habitantes desde 1621 y que da cuenta de la lucha entre el demonio y Cristo, teatralizada por los saltos del Colacho. Una fiesta en la que los bebés son los protagonistas, ya que son ellos los que han de limpiar su pecado original con el salto del Colacho.
En esta ocasión, y debido a las elevadas temperaturas, fueron más de 80 los bebés que participaron en la fiesta y que, acomodados en sus colchones, permitieron que la tradición se mantenga en el tiempo pese a que la mayoría de los pequeños pertenecen a pueblos vecinos o vienen de otras ciudades. Un pequeño susto al inicio de los saltos marcó la tarde ya que uno de los saltadores tropezó pero sin consecuencias para los pequeños. Sin embargo, este Colacho si que se hizo daño en uno de sus tobillos.
La figura del Colacho fue encarnada en esta edición por Juan José Dueñas y José Manuel Pérez, vecinos de Castrillo y miembros de la Cofradía. Ellos fueron los encargados de saltar sobre los pequeños ante la atenta mirada de ellos mismos y la del resto de vecinos y curiosos. Como en ocasiones anteriores, fueron ataviados con una chaquetilla de color amarillo y un pantalón del mismo tono, ribeteado con una vistosa franja roja que da color a una tradición que aúna elementos sacros y teatrales y que ha pasado de ser una fiesta del pueblo para convertirse en un reclamo de curiosos.
La Cofradía del Santísimo Sacramento es cada año la encargada de elegir a los dos vecinos que encarnan al diablo. Dos personas que recrean con sus saltos la huida del diablo ante la presencia de Cristo en la Eucaristía, y en cuyo trayecto, deben saltar sobre los colchones en los que están colocados los bebés para liberar a éstos de los malos espíritus, y concretamente, del mal de hernia que durante el Medievo se atribuía al demonio.
Domingo siguiente al Corpus
Situada en la comarca de Odra-Pisuerga, a ocho kilómetros de la localidad de Sasamón, la localidad de Castrillo de Murcia se engalana el domingo del Corpus para dar la bienvenida a Cristo y despedir al diablo. Con mimo y cuidado, los vecinos engalanaron sus balcones y los niños que han hecho la Comunión hicieron volar pétalos de rosas sobre los recién nacidos hasta fusionar el olor de las flores con el incienso.