El Correo de Burgos

Greenpeace denuncia a la CHE por permitir incumplimientos de Garoña

Inicia acciones legales contra el presidente de la Confederación acusándole de pasividad

Burgos

Creado:

Actualizado:

GABRIEL DE LA IGLESIA / Miranda

Apenas tres jornadas después de participar en la marcha popular contra la central nuclear de Santa María de Garoña, Greenpeace vuelve a la carga con acciones legales. Eso sí, en esta ocasión, el objetivo de la campaña del colectivo ecologista no es directamente la planta, sino el presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), Rafael Romeo, a quien acusan de pasividad ante el «aumento de temperatura» que presenta el río Ebro tras su paso por el Valle de Tobalina. No en vano, según planteaba ayer el colectivo en un comunicado de prensa, «las nuevas mediciones realizadas demuestran un incremento de hasta 10 grados centígrados» en la temperatura habitual de las aguas tras pasar por el sistema de refrigeración de la central.

Apoyándose en los resultados de estas mediciones, los ecologistas subrayan que la instalación nuclear está «incumpliendo la autorización de vertido de aguas de refrigeración» otorgado en octubre de 2007 por la CHE. Una autorización que, entre otras cosas, plantea que el aumento de temperatura de las aguas tras su paso por la central no puede superar en ningún momento los tres grados centígrados, una cifra que se ha visto sobrepasada en las tres mediciones realizadas este año, denuncian los ecologistas.

De hecho, esta no es la primera vez que Greenpeace denuncia un incumplimiento de las condiciones del permiso de vertido de aguas para la refrigeración. Ya en abril, el colectivo solicitó a la presidencia de la CHE y al Ministerio de Medio Ambiente que revocaran «de forma inmediata» la autorización «una vez constatada (de forma reiterada) la vulneración por parte de esta central de las condiciones de dicha autorización».

Desde entonces, señalan, ambas instituciones han hecho oídos sordos a sus reivindicaciones.

Y eso a pesar de que, según recuerdan los ecologistas, un informe emitido en julio de 2009 por el propio Ministerio «ya alertaba de los problemas actuales de refrigeración de Garoña». «En ese documento se manifestaba que debe evitarse que se produzcan alteraciones significativas en el estado ecológico de las aguas como consecuencia de la temperatura de salida del agua de refrigeración; manteniendo el vertido por debajo de los umbrales máximos exigidos por la legislación vigente».

Así, «dada la actitud oscurantista mostrada por la CHE al respecto, y ante su prolongada y deliberada inacción para atajar la contaminación térmica que produce Garoña en el Ebro, Greenpeace, tras meses de espera, ha decidido iniciar acciones legales contra el presidente de la CHE, Rafael Romeo», declaraba ayer Carlos Bravo, responsable de la campaña de Energía del colectivo.

Nuclenor lo desmiente

Por su parte, y a la espera de conocer la postura oficial de la Confederación ante estas denuncias, Nuclenor, empresa propietaria de la central nuclear, no ha tardado en desmentirlas. En este sentido, sus responsables insisten en que los informes técnicos remitidos a la CHE durante el pasado 2010 ratifican que «los incrementos de temperatura en el cauce del río Ebro son muy bajos y carecen de significación ecológica». «El informe del pasado año -así como los de los años anteriores- indica que las mediciones efectuadas periódicamente en diferentes puntos de la zona próxima a la planta son concluyentes», subrayan.

De hecho, los informes a los que se hace referencia desde la empresa, firmados por la consultora especializada e independiente URS, señalan en sus conclusiones que «a lo largo de 2010 se cumple con el condicionado referente a las aguas de refrigeración de la autorización de vertido de las aguas residuales de la central nuclear de Santa María de Garoña, excepto en dos circunstancias excepcionales, en las que se habría producido una situación semejante incluso sin la presencia de la central».

tracking