El Correo de Burgos

Tañabueyes irá a los tribunales para reclamar la propiedad del retablo

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Burgos

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J. C. R. /  Burgos

La Junta Vecinal de Tañabueyes está decidida a acudir a los tribunales para recuperar su retablo. Así lo manifestaron ayer los vecinos que se concentraron frente a la iglesia de San Martín de Porres para reclamar su vuelta al pueblo. Existen precedentes porque tal y como reconoció un sacerdote rural a este periódico, «no hay duda de que el retablo es propiedad del pueblo».

La idea del centenar de personas congregadas en la calle Soria era protestar de manera pacífica, pero como no podía ser de otra manera, los ánimos se calentaron y mucho; pitos, insultos cruzados, indignación en unos, los de Tañabueyes y la comarca de Lara porque se sienten «robados»; indignación en otros, los feligreses de San Martín de Porres, que se sentían agraviados por el ímpetu de los vecinos de la Sierra. La puerta de entrada a la iglesia de San Martín de Porres parecía cualquier cosa menos la entrada a un templo.

Todo porque el Arzobispado ha decidido de «manera unilateral, sin consultar a nadie del pueblo» colocar el retablo de Santa Eulalia, de Tañabueyes, en esa parroquia de la capital.

Es más, el traslado del retablo, allá por 1988, «no contó con el beneplácito del entonces alcalde», Félix Ortega. En aquel momento, la cesión del retablo propició la obra de restauración del templo. Pero algo más. En Tañabueyes, a cambio del retablo de Santa Eulalia, se colocó otro «de menor calidad y que no corresponde para nada al templo», indicaron los vecinos.

«Lo más normal es que se hubiera invitado al alcalde de Tañabueyes a la inauguración» del retablo de Santa Eulalia de Mérida, pero «ni desde la parroquia, ni desde el Arzobispado se ha hecho», lamentan los vecinos.

El arzobispo

Monseñor Francisco Gil Hellín consagraba ayer el retablo en San Martín de Porres. Previsor, y para evitar que los concentrados se le echaran encima, acudió al templo casi una hora antes del inicio de la eucaristía. Allí esperó al resto de los concelebrantes y a las 20.00 horas daba comienzo el oficio religioso. En el momento de la procesión hacia el altar, un grupo de unos veinte vecinos de la comarca de Lara entró en el templo gritando «obispos sí, caciques no», portando una llamativa pancarta que rezaba: «Tañabueyes quiere su retablo en su iglesia».  

En su homilía, Gil Hellín obvió los incidentes y sólo se dedicó a hablar de la santa y asuntos religiosos.

Una vez terminada la misa, la Policía Nacional acordonó la salida de los fieles para protegerlos, mientras que los sacerdotes y el propio arzobispo abandonaron la iglesia por un lateral. Pasadas las 22.30 horas, los concentrados se dispersaron.

Sin comunicado oficial

La polémica seguirá, sin duda, a lo largo de estos meses. Fuentes cercanas a la parroquia de San Martín de Porres aseguraron a este periódico que el retablo se ha colocado en la iglesia y que ha habido una donación dineraria «muy probablemente al Taller de Restauración Diocesano».

También, esta mismas fuentes, apuntaban a que, pese a que el retablo sea propiedad del pueblo, «en su día, el párroco de entonces cedió a la Diócesis el retablo para que el Arzobispado restaurara el templo».

Todo fuentes extraoficiales porque ningún miembro de la jerarquía de la Iglesia de Burgos ha manifestado nada de manera oficial pese a la insistencia de los medios de comunicación.

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