El ‘turismo de aventura’ gana presencia en la comarca burebana
Sus características orográficas la hacen idónea para distintas disciplinas

-
GERARDO GONZÁLEZ / Briviesca
La temporada estival ha sido aprovechada en la comarca por aficionados a un tipo de turismo minoritario, pero de creciente presencia de la zona, atraídos por sus posibilidades. Uno de los más visibles es el que conforman los aficiondos a la práctica del parapente, así como sus sinónimos de paramotoristas y ultraligeros.
Otro no tan llamativo es el de los escaladores que con creciente frecuencia trepan por las principales formaciones rocosas burebanas. Los primeros tienen su punto de referencia en el municipio de Barcina donde existe una formación montañosa accesible con características ideales para emprender un vuelo. Esto es así al contar con una suave ladera por la que tomar impulso y desplegar la vela antes de saltar desde el borde de la pared vertical de la formación.
Los que optan por el paramotor también cuentan con otros puntos desde donde despegar con la ventaja que supone en contar con un apoyo mecánico en su vuelo.
En la localidad de La Vid de Bureba, su aeródromo es el lugar desde donde los aficionados a los ultraligeros inician sus viajes por el cielo de la comarca.
Esta instalación cuenta con todos el equipamiento necesario para este tipo de deporte que no esta tan condicionado por la estación como lo son los precedentes por las dificultades de ascender a puntos elevados en invierno.
Precisamente, la orografía burebana está también presente en el colectivo de escaladores que por su comodidad de acceso por las vías de comunicación del brinda.
Aunque existen varios lugares donde no resulta extraño encontrarse a escaladores practicando su deporte el lugar más habitual es Pancorbo. La mayor concentración de vías para los escaladores se concentra en el desfiladero, aunque existen otras en las montañas repartidas por el municipio dentro del Espacio Natural de Montes Obarenes.
En total, el desfiladero de Pancorbo cuenta hoy en día con 159 vías repartidas en 235 largos existiendo de todo tipo, tumbadas, verticales, desplomadas, estando, según los escaladores, el equipamiento en un estado generalmente bueno aunque hay alguna vía antigua con equipamiento vetusto, siendo las menos.
La variedad y posibilidades de práctica de este tipo de turismo de aventura a llevado a algunos establecimientos turísticos a promocionarlos dentro de su oferta de servicios por la constatada presencia de visitantes con estas aficiones. Incluso hace no muchos tiempo se dieron los primeros pasos para la creación de un parque específico para el turismo de aventura precisamente en la villa pancorbina.
Este proyecto inédito en la provincia burgalesa buscaba aprovechar la orografía y recursos naturales de los Obarenes completando así su oferta de atractivos de turismo natural.
En si se trataría de un ‘Parque de Aventura en los Árboles’ construido en un recinto cerrado y controlado donde los participantes pueden realizar varios circuitos lúdico-deportivos de dificultad creciente. Todo ello en contacto directo con la naturaleza ya que se encuentra literalmente incrustado dentro de zonas de arbolado. Los diferentes retos que integran los circuitos se encuentran suspendidos a una altura variable y utilizan el soporte natural de los árboles.
Así para establecer pruebas de diferente longitud entre varios de estos soportes se enlazan una tras otra hasta conformar una senda de retos sobre el nivel del suelo, al que se denomina circuito, poniendo a prueba la habilidad y equilibrio.