El Correo de Burgos

La crisis vista desde la cabina de un camión

Economizar se ha vuelto imprescindible aún a costa de la salud

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Burgos

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G.G./ Briviesca

Un sector poco visible en la actual situación de crisis, salvo cuando se planta o un montan una huelga, es el del transporte. Más allá de lo que son las cifras macroeconómicas, los más afectados son los ciudadanos y los camioneros no son ajenos a ello con el añadido de que reúnen a ciudadanos de todas las naciones.

Esto permite en una simple conversación, ver como la crisis ha llegado al margen de su nacionalidad a los profesionales del volante. Así, hasta no hace mucho tiempo, resultaba poco frecuente el que transportistas de nacional, que solo transportan dentro de España, tomaran prácticas de los internacionales. Una de las más visibles es hacer acopio de alimentos no perecederos para poder comer durante los viajes en lugar de hacerlo en los tradicionales restaurantes de carreteras.

Hoy por hoy, ver un grupo de transportistas españoles reunidos en torno a una mesa de camping o en las puertas de las cajas de herramientas para comer es más que habitual. Sus explicaciones son claras ante este cambio de usos. En su mayoría son autónomos que aún tienen tras ellos las letras mensuales del camión y la caída en el volumen de trabajo y precio de los portes obliga a ser austeros.

Reconocen que no es ni sano ni cómodo tirarse una semana en la que solo de forma excepcional pueden darse el 'lujo' de sentarse en una mesa para comer un menú que ronda los 9 euros.

Tampoco es fácil escoger carreteras donde no existan peajes, les hace sentir mejor pues se ven atrapados en atascos con muchos de sus compañeros que hace unos años solo viajaban por 'la ancha' como ellos denominan a la AP-1.

No obstante estas incomodidades son poca cosa una vez que se conocen casos donde la crisis si ha golpeado de forma especialmente brutal a los transportistas.

Cada vez son más, aseguran, los que ante la disyuntiva de pagar la hipoteca o la letra del camión optan por esta última y con la familia a bordo se buscan la vida si tienen la suerte de que el embargo no les deje también sin esta salida.

Las consecuencias de la crisis en el caso de conductores extranjeros pueden llegar a situaciones realmente dramáticas. Este es el caso de un chófer cuya empresa desapareció sin dejar rastro de la noche a la mañana dejándolo abandonado con el vehículo.

Sin poder regresar, al no poder abandonar el vehículo y tras agotar el poco dinero que le quedaba ha sobrevivido, literalmente, de la solidaridad de sus compañeros de ruta.

No es una situación atípica sino que va cada vez a más, en especial con empresas del Este de Europa que ajustan tanto sus costes que al final acaban por desaparecer dejando tras de sí una estela de chóferes y camiones abandonados casi literalmente en las cunetas del continente.

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