El cierre de Elipse y Amaya Arzuaga elevarán la cifra de parados en Lerma hasta los 200
La crisis no cesa en Lerma con anuncios de cese de actividad y nuevos ERE

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M.A. DE LA CRUZ / Lerma
El incremento de la tasa del paro, el anuncio de cierre de empresas tradicionales como Elipse María Luisa S.A. y Amaya Arzuaga, así como el cese de actividad de numerosos comercios y establecimientos hosteleros son la cara más visible de los efectos de la crisis económica en la Villa Ducal.
En el pasado mes de marzo la tasa de desempleo en Lerma había crecido en un 150% con respecto a 2006, según fuentes de la Gerencia Provincial de Empleo de la Junta de Castilla y León. Entonces parecía que las estadísticas apuntaban a una pequeña mejoría, pero los datos del mes de septiembre confirman el aumento de parados en la Villa Ducal. Si en diciembre de 2010 había 162 personas en situación de desempleo, en el pasado mes de septiembre se llegó a las 170. Esta cifra se ha visto un poco aliviada por la contratación de 8 personas para un taller de empleo.
Sin embargo, el anuncio de cierre de Elipse María Luisa S.A. y Amaya Arzuaga S.L., el próximo 30 de noviembre, después de 50 años de actividad y con 37 trabajadores en la empresa elevarán el número de parados por encima de los 200.
Por su parte, la empresa Terrazos Paulino López acaba de solicitar un Expediente de Regulación de Empleo que afectará a los 20 trabajadores que tiene en plantilla. La crisis se agudiza en las localidades del entorno ya que Caravanas Master, de Villalmanzo, que en la actualidad tenía 50 personas en plantilla , pero que ha llegado a contar con hasta 70 trabajadores en épocas de bonanza, ha cesado su actividad. Mientras, los hornos de Cerámicas Arlanza hace tiempo que no se encienden y la actividad empresarial en el Polígono Industrial Vega de Santa Cecilia, si excluimos Gamesa, apenas proporciona seis puestos de trabajo.
Esta situación, que se puede calificar de catastrófica, tiene sus repercusiones en la economía de la villa. Según explican los comerciantes, no encuentran relevo generacional para continuar con la actividad cuando les llega el momento de jubilarse. «Los hijos no quieren saber nada del negocio familiar, porque, lo que antes daba para ir viviendo, en la actualidad es totalmente deficitario», comentan.
La situación es tal que en la villa se ha cerrado negocios tradicionales que, al ser Lerma cabeza de partido, eran el eje de la economía de la comarca.
El campo de golf y el Parador de Lerma han revitalizado el sector turístico en la zona. Se han abierto bares, restaurantes, casa rurales e incluso un nuevo hotel iniciará la actividad en breve. Pero, a la vez, muchos bares y restaurantes cierran sus puertas y los carteles de 'se alquila' languidecen en sus escaparates. En poco más de un año, son siete los negocios de hostelería que han echado el cierre.
Uno de estos hosteleros, José Luis Antón Romero, que ha regentado en régimen de alquiler un bar durante once años, explica que lo ha tenido que dejar porque «hace unos años había más alegría de alterne y ahora se consume poco y barato». Señala que los alquileres que se pagan en Lerma son «muy altos» y precisa que después de echar un montón de horas detrás de la barra «ves que los beneficios no te compensan, ni por el trabajo ni por la inversión que has hecho».