Las lluvias alientan el optimismo de los agricultores
Tras el seco invierno se temía que la campaña acabase con grandes pérdidas

-
GERARDO GONZÁLEZ / BriviescaEl lluvioso comienzo de la primavera ha llegado, según los agricultores, «justo en su momento para paliar la falta de precipitaciones del invierno que dejó las fincas muy secas par los cultivos».De hecho, antes de que comenzaran las lluvias quedaba un estrecho margen para que los trabajos realizados en las tierras dieran fruto y se temía una considerable pérdida de la producción prevista para este año. Por fotrtuna para el campo, la lluvia llegó además de una forma continuada y suave lo que ha permitido que el terreno absorba el agua sin provocar los embalsamientos típicos de fuertes tormentas.Esto hace que, con las habituales reservas, los agricultores de la comarca se muestren esperanzados en una buena campaña, siempre que la meteorología se mantenga dentro de los parámetros necesarios para que no se malogren las plantas ya en crecimiento.El cambio experimentado por las fincas cerealísticas de la comarca se aprecia a simple vista ya que hace poco más de un mes las tierras sobre las que laboreaban estaban muy secas y actualmente el verdor las cubre.Esta humedad en el terreno ha permitido también retomar labores de preparación de cara a los cultivos más tardíos apreciándose de igual forma la recuperación de tierras para el cultivo no trabajadas años atrás.Cabe recordar que la comarca burebana mantiene una cifra de superficie cultivada de 88.264 hectáreas en el conjunto del territorio destinándose a la producción cerealística 61.138 hectáreas, 24.126 hectáreas al girasol y el resto a cultivos como la amapola.La tendencia en la zona es a sembrar absolutamente todo el terreno de cultivo disponible principalmente por la alta producción que se registra y de forma singular en la comarca burebana.Esto permite que, pese a las irregularidades de la meteorología que suele romper la homogeneidad en rendimiento, los agricultores mantienen la superficie a cultivar e incluso antiguas parcelas ‘perdidas’ se recuperen para la producción.Una de las características de la comarca es su variedad de terrenos por lo que las diferencias de rendimiento son apreciables, influidas de igual manera por la existencia de microclimas. Esto hace que dentro del buen resultado que arrojan las fincas destaquen zonas como Miraveche, al pie de los Montes Obarenes, donde se registra una de las más altas de toda España.Atendiendo a estas particularidades, la siembra de girasol es una de las más desarrolladas para equilibrar los riesgos que la meteorología hace correr inevitablemente a los agricultores. Cabe recordar que el pasado año el tiempo también se mostro inusual en cuanto a lo esperado por las estaciones favoreciendo el cultivo del girasol en detrimento del cereal en distintas zonas de la comarca.Los efectos de una campaña cerealistica por debajo de la producción habitual en la comarca no afectarían tan solo a la producción de grano sino de forma directa a la industria energética comarcal.