El Correo de Burgos

Greenpeace denuncia la “inseguridad” de Garoña sobrevolando la central

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Mientras los activistas de Greenpeace tratan de demostrar que la central nuclear de Garoña es “insegura y obsoleta”, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y la empresa propietaria de la atómica burgalesa consideran «irresponsable»  que activistas del grupo ecologista sobrevolaran la planta  a las nueve menos cinco de la mañana en paramotores y lanzaran botes de humo sobre la zona del reactor para demostrar “su falta de seguridad”. Esta acción de  Greenpeace podría violar la legislación vigente en materia de seguridad de las instalaciones nucleares, según Nuclenor  la propietaria de la central burgalesa, que se apresuró a confirmar que la planta siguió operando en todo momento con absoluta normalidad.

Los responsables de Nuclenor, al ver los paramotores sobrevolando la central, activaron los protocolos de alerta  y pusieron en guardia al personal de seguridad de la planta, además de informar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y al Consejo de Seguridad Nuclear, aunque la empresa insiste en que en ningún momento se vio comprometida la seguridad de la central, y así lo ratificó el Consejo de Seguridad Nuclear en un comunicado oficial emitido horas después.

Esta actuación de «innecesaria y estéril», para Nuclenor, y que puede suponer, además, la violación de la legislación vigente en materia de seguridad para la protección de las instalaciones nucleares coincidió con la celebración del  Día del Medio Ambiente . De hecho, Greenpeace escogió a propósito la fecha que coindice unos días después de los ecologistas presentasen alegaciones al proyecto de orden de revocación de la Orden Ministerial que establece el cierre de Garoña para el 6 de julio de 2013.

Garoña, «riesgo claro»

Si Nuclenor y el CSN consideran irresponsable la acción, Greeenpeace también califica de la misma manera al Ministerio de Industria, Energía y Turismo que plantea la reapertura de la central nuclear de Garoña porque supone un «claro riesgo», como consideran que se demostró ayer con su acción. Además, el grupo ecologista considera que es una instalación amortizada, que las pruebas de resistencia de la Unión Europea no han terminado y que los consumidores pagan a Endesa y a Iberdrola, propietarias de la central, el precio más caro del mercado por la electricidad que produce.

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