El Correo de Burgos

TROTABURGOS / Villarcayo

En el corazón de Castilla la Vieja

La villa descansa en el centro de Las Merindades y le da nombre a su capital

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Burgos

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SARAY CABALLERO / Burgos«Capital de Las Merindades, tierra de hidalgo abolengo, de castellanos cabales, de valientes comuneros» así comienza su himno, así se presenta Villarcayo.Al norte de Burgos se topa el viajero con Villarcayo de Merindad de Castilla la Vieja, una tierra cargada de historia, de arte y rodeada por el armonioso paisaje que caracteriza a toda la comarca.Sus habitantes y curiosos turistas llenan los pulmones en ‘El Soto’, a orillas del río Nela. Este espacio natural antes era comunal y destinado a los pastos. Ahora se ha modernizado y tiene jardines, paseos, zonas verdes, de recreo para los pequeños, de baño con piscinas naturales, áreas de descanso y todo tipo de instalaciones recreativas y deportivas. Todo ello hace de ‘El Soto’ el mejor lugar de encuentro y ocio de este pueblo burgalés.Lugares de interésEncontramos en Villarcayo la Torre del Reloj, las Casas Blasonadas, la residencia ‘Las Merindades’, la Plaza Mayor y la Casa Consistorial que adornan sus calles. Aunque si a uno le da por la devoción, tiene más de una opción, pudiendo acudir a una iglesia, una ermita o un monasterio. La parroquia está dedicada a Santa Marina, la ermita a San Roque y el monasterio a Santa María la Real de Vileña.HistoriaNo sólo hay arte, sino también historia, la de los celtíberos, cántabros y autrigones, la de los escasos romanos que pasaron y la de unos cristianos tardíos, pero persistentes. La luz de la historia de Las Merindades la encendieron los cartularios de Rioseco, San Millán, Oña y Valpuesta con la ayuda de, en muchos casos, transcriptores burgaleses.En Taranco  de Mena, tierra de  repoblación, principalmente de cántabros que comenzó en el 800 y acabó en el 1099, estuvo el origen. Año este en el que ceden a Villarcayo el Fuero de Miranda de Ebro.Cantando el himno empezamos nuestro viaje por la villa y cantando se acabará con la última estrofa de esta tonada peculiar que aclama lo siguiente: «No fuera igual la Castilla, si no incluyera en sus campos, en sus pueblos y en sus villas, la villa de Villarcayo». 

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