El Correo de Burgos

EMBLEMÁTICA VUELTA AL PASADO

Lerma se viste de gala para su Fiesta Barroca

El evento recibe a cientos de visitantes que seguirán disfrutando hoy de los actos

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Burgos

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Actualizado:

M. A. DE LA CRUZ / Lerma

Estandartes, pendones, banderas, colchas… lucen ya en ventanas y balcones de la villa ducal que durante dos días rememorará los grandes fastos que convirtieron la época del Duque de Lerma en una de las de mayor apogeo y riqueza de la localidad burgalesa,

En las calles no faltaron el ruido, el alboroto, los trajes coloristas de hombres y bellas mujeres, enanos y bufones, gigantes, fuego y música…, los grandes protagonistas del elemento popular que también tenía especial cabida entre el programa de los grandes festejos de la época.

 Y junto a todo ello, distantes del pueblo los duques, grandes de España e invitados nobles que acompañados de gran parafernalia y lujo, también participan con algún baile más refinado, a la vez que  asisten como un espectador más, a la gran mascarada callejera y descarada.

Festejos de otros siglos

Y junto a los lugareños, -que no dudaron en vestirse los ropajes de otros siglos y ayudar a la villa ducal a dar un salto atrás-, los cientos de visitantes que acuden a esta consolidada fiesta, así como al abanico de actos y  festejos con los que el Duque agasajaba a reyes, nobleza y embajadores, que acudían a Lerma a despachar asuntos de Estado ya que el Rey, Felipe III, era más dado a la caza que a los asuntos públicos.

Práctica que le llevó a  delegar esta tarea en su valido el Duque de Lerma, a su vez también indolente y dejado para esa tarea, quien a su vez delegó en su valido personal Rodrigo Calderón.

Francisco de Rojas y Sandoval, Duque de Lerma, era amante del teatro, la música y las bellas artes, en tiempos donde España alcanzó su mayor hegemonía imperial y su mayor expansión territorial, aunque estaba entrando en una gran decadencia que culminaría con Felipe IV y Carlos II.

Inmerso en esa vorágine de grandeza, el Duque, intentaba deslumbrar a sus ilustres invitados haciendo alarde de gran ostentación en las representaciones, quizás para deslumbrarles y que no vieran la miseria que se avecinaba.

La fiesta seguirá hoy, con su mercadillo, su música y su fiesta, que de nuevo mantendrán a los lermeños despiertos, y con las puertas abiertas para acoger a los propios y extraños deseosos de dejarse envolver y volver a épocas y lujos barrocos.

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