MERINDADES
El CSN confirma el cierre de Garoña en 2013 pero la plantilla desconoce aún su futuro
Nuclenor presentó a tiempo los documentos de cierre con la frustración de la zona

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J. C. R. / BurgosSanta María de Garoña cesará su actividad el próximo 6 de julio de 2013. La última frase del comunicado del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) remitido ayer por el organismo es definitiva y definitoria. El cierre, por si antes no había quedado claro, es un hecho. El CSN recibió en la mañana de ayer la documentación remitida por el titular de la central nuclear Santa María de Garoña asociada a la declaración de cese definitivo de explotación de esta instalación, de acuerdo con lo establecido en la Instrucción Técnica Complementaria (ITC) aprobada por el Pleno del Consejo el pasado 12 de septiembre.Una vez cumplido este paso administrativo por parte de Nuclenor, las direcciones técnicas del CSN analizarán la información remitida por la empresa y presentarán su informe correspondiente al Pleno del Consejo para su posterior estudio y envío al Ministerio de Industria, Energía y Turismo (Minetur). Así, según el calendario establecido en la Orden Ministerial vigente, aprobada el 3 de julio de 2009 por el anterior Gobierno de Zapatero, la atómica del Valle de Tobalina cesará en su actividad el 6 de julio del año que viene.El director de Comunicación de la empresa, Antonio Cornadó, confirmó todas estas afirmaciones y explicó que Nuclenor queda a la espera de «posibles aclaraciones» que requiera el CSN u otras «valoraciones» de cara a completar el extenso informe presentado por la empresa.TrabajadoresPor su parte, el presidente del Comité de Empresa de Nuclenor, Alberto César González, en declaraciones a Punto Radio Burgos, explicaba que los empleados no tienen «ninguna comunicación oficial» por parte de los propietarios de la central, aunque, eso sí, ven «el cierre como algo efectivo» a fecha 6 de julio de 2013. Por eso ya están «estudiando los artículos del Convenio Colectivo» que les ampara hasta «finales del 13» para determinar «las condiciones más favorables para los trabajadores» y que ninguno de los que están acogidos a esa norma «queden desprotegidos».En cualquier caso, el proceso de desmantelamiento de la instalación energética de Valle de Tobalina se prolongará a lo largo de varios años aunque no queda claro para nadie que los actuales trabajadores de la planta atómica puedan participar en el proceso.Gran decepciónLa realidad a fecha de ayer es sólo una: el cierre definitivo de una planta con cerca de 600 empleos directos y 400 indirectos. Todo lo demás sobra. La decepción en el entorno de la central es mayúscula. Todo lo prometido por los políticos defensores de la continuidad de la central se ha quedado en 'agua de borrajas' por la decisión de la propietaria de cesar en la actividad. En la zona de influencia de la planta nuclear también lamentan profundamente la desaparición de los proyectos de reindustrialización del Plan Garoña y del Reindius, a pesar de que una pequeña parte del presupuesto general para este tipo de ayudas haya ido a la zona de influencia, pero en todo caso, a juicio de todos los alcaldes y empresarios de la zona, «claramente insuficiente». Más información en la edición impresa