El Correo de Burgos

Nuevos fruticultores de Caderechas se interesan por la marca de garantía

Con casi una década en funcionamiento han consolidado la cereza y manzana del valle

Burgos

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GERARDO GONZÁLEZ / BriviescaEl trabajo desarrollado por la Asociación de Productores y Comerciantes Las Caderechas, titular de las marcas de garantía ‘Cereza y Manzana Reineta del Valle de las Caderechas’ está despertando el interés de nuevos fruticultores de la zona, aún no asociados.Cabe recordar que esta asociación cumplirá el próximo año una década desde que se dieron los primeros pasos para su constitución como medio de promocionar y poner en valor las dos principales frutas del valle. Actualmente, agrupa a una parte del extenso colectivo de fruticultores y son sus asociados los únicos que pueden etiquetar con la marca de garantía las cerezas y manzanas cumpliendo una estricta normativa en producción y comercialización.Dado que el objetivo desde sus inicios fue primar la calidad sobre la cantidad un buen número de productores no consideraron en su momento óptimo para sus negocios el unirse al colectivo.No obstante, con los excelentes resultados obtenidos tanto en su posición en los mercados como en los sistemas de mejora de la producción esta tendencia está cambiando lentamente.De hecho, se ha confirmado que se han producido contactos previos para una futura incorporación de nuevos productores a la asociación asumiendo los controles y modos de cultivo de las marcas de garantía. Al aumentar la cifra de superficie cultivada con las normas de la asociación se produciría una mayor cantidad de cereza y manzana certificada lo que redundaría en una mejor posición en el mercado.Esto es así ya que en caso de producirse daños en la producción, habitualmente por efectos de fenómenos meteorológicos, el volumen de fruta no afectaría al prestigio de la marca y su capacidad de distribución.Dado que cada vez con mayor frecuencia la cereza y manzana del Valle de Caderechas es solicitada de forma explícita tanto por consumidores como por profesionales de la restauración el garantizar un volumen suficiente es importante.También para los productores, contar con la etiqueta de marca de garantía supone una ventaja a la hora de comercializar el producto, especialmente en cuanto al precio de venta, respecto a los que no cuentan con el distintivo de calidad.Contar con un mayor número de asociados, especialmente en esta época de crisis económica, resultaría muy positivo para el conjunto de la economía vinculada a la fruta en el valle.Así se podría mantener el continuado trabajo de estudios para la mejora de la productividad, dentro de la estricta norma de calidad, además de poder avanzar en la obtención de la Indicación Geográfica Protegida (IGP)Esta calificación daría un impulso definitivo a la fruticultura en el valle ya que contarían con las máximas certificaciones oficiales posibles otorgando un valor añadido al producto muy difícil de superar por los competidores.Igualmente, se estaría en condiciones de mantener el sólido programa de formación a los fruticultores tradicional en el colectivo de asociados y que actualmente está en una fase crítica.Cabe recordar que este modelo asociativo caderechano ha despertado el interés de otras zonas de producción frutal, que han solicitado asesoramiento sobre su funcionamiento, ante los resultado logrados tanto en comercialización como producción y programas de formación.

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