El Correo de Burgos

El ‘Bello Fuego’ de San Juan iluminó Briviesca

La hoguera de la noche mágica de San Juan mantiene viva una de las fiestas paganas más antiguas de la comarca

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Burgos

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GERARDO GONZÁLEZ / Briviesca

Los ritos y costumbres en los que el fuego es protagonista hunden sus orígenes en las primeras comunidades tribales en los albores de la historia del ser humano.

Su fuerza y la dualidad de ser beneficioso o nefasto a permitido que estas tradiciones se mantengan vigentes miles de años en casi todas las culturas.

Este es el caso de la Hoguera de la Noche de San Juan que un año más congregó a más de un millar de espectadores de todas las edades en Briviesca en el círculo mágico delimitado por el poder del fuego.

Como es costumbre en la capital burebana se celebra esta costumbre al estilo romano en el que los más osados saltan sobre la hoguera cumpliendo el antiguo rito que establecía como mínimo tres saltos para conseguir purificarse.

Otra costumbre, habitualmente realizado por mujeres, consiste en arrojar al fuego papeles donde se ha escrito aquello que ha sido negativo desde la anterior celebración. Dado que por sus orígenes esta festividad tiene un componente fundamental en el ciclo de la naturaleza y las supersticiones son muchos los rituales asociados a la festividad.

Una de las menos conocidas es que la palabra ‘verbena’, sinónimo de fiesta popular, tiene su origen en esta fiesta cristianizada por su gran arraigo.

Antaño en algunos lugares las jóvenes casaderas recogían verbena a las doce de la noche en la víspera de San Juan, creyendo que con ello conseguirían el amor del hombre deseado por su corazón.

De hecho esta fiesta cuanta con gran cantidad de rituales destinados a obtener pareja o conservarla contándose en La Bureba con otra también ancestral fiesta, El Escarrete de Poza de la Sal, destinada a proteger los hogares de los recién casados.

Otro de los elementos claves en esta celebración, aunque pasa más desapercibido, es la presencia del agua que se mantiene vigente en la capital burebana.

Así pese a que su ubicación ha cambiado con el paso de los años siempre la hoguera se ha situado a muy corta distancia de la ribera del principal río de la ciudad.

Al margen de los rituales resulta llamativo que un elemento que en su forma más incontrolada sigua atrayendo con fuerza a las personas de la sociedad más tecnológica desde el comienzo de la civilización. Más información en edición impresa

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