El Correo de Burgos

ESTUDIOS

La investigación cerealística tiene su foco en Prádanos

Los campos de ensayo de Bureba-Ebro albergan medio centenar de variedades de cereal catalogadas ‘potencialmente interesantes’

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Burgos

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GERARDO GONZÁLEZ / Briviesca

La investigación de nuevos cultivos clave para el futuro del campo, que llevan a que tras los pertinentes estudios se escojan zonas de las comarcas donde se ubican campos de ensayo en los que se cultivan nuevas variedades de cereal, es la vía principal del trabajo que tiene como objetiv, encontrar la variedad de cereal que mayor rendimiento y calidad ofrezca, así como conocer el impacto de las enfermedades y plagas para su control.

Así, se cultivan de forma controlada las distintas variedades y la respuesta de éstas a los distintos tratamientos para lograr la mejor combinación posible entre variedad y tratamiento. Esta tarea corre a cargo de las cooperativas de agricultores que, además de su tarea habitual, cuentan con un área dedicada a la investigación, hoy ya muy consolidada.

Tal es el caso de la cooperativa Bureba-Ebro que, como es costumbre cada temporada,  organizó su habitual recorrido por los campos de ensayo al que asistieron casi un centenar de agricultores. Lógicamente como en cada zona cambian las condiciones ambientales y de terreno, se mantienen activos varios campos de ensayo en distintas localidades. Al sembrarse cada año las mismas variedades en los mismos terrenos se puede hacer un estudio estadístico prolongado en el tiempo, y descartando rendimientos puntuales.

En la jornada celebrada en Prádanos de Bureba se pudieron ver medio centenar de variedades de trigo, cebada, centeno y enfermedades criptogamitas en cereales, plagas, tratamientos de herbicidas para hoja estrecha y ancha.

A todos los asistentes se les facilitó un completo dossier en el que se recogían los datos técnicos de los campos visitados durante las tres jornadas organizadas. Con esta información técnica y la experiencia acumulada tras muchos años cultivando cereales, los agricultores recorrieron con detalle los distintos sectores del campo.

En cada uno de ellos estudiaban de forma exhaustiva las principales características de la planta tanto en su tamaño como en la cifra de grano presente en las espigas tomando notas para estudiarlas a posteriori. Lógicamente, durante la inspección surgían dudas y cambios de impresiones entre los profesionales del campo que, en ocasiones, se trasladaban al responsable del campo experimental.

Idoneidad del terreno

La investigación agrícola es poco conocida fuera de ámbito profesional pero es una constante para mejorar la calidad y niveles de producción. De igual manera permite comprobar la idoneidad del terreno y clima para la introducción de nuevos cultivos que den alternativas a los profesionales del campo.

Una vez realizada la labor de sembrado controlado en pequeñas parcelas se mantiene una estricta vigilancia en la evolución de los cultivos con parámetros científicos muy concretos.

El resultado es comprobado por los agricultores que al finalizar los ensayos disponen de la información en tipo de cereal y tratamientos de protección más eficaces para sus fincas. Esta práctica de investigación agraria no solo se utiliza en los cereales en La Bureba ya que el otro cultivo más presente, el girasol, también cuenta con campos de ensayo al igual que otros cultivos más minoritarios.

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