El Correo de Burgos

LA HISTORIA, EN LOS ESCENARIOS

Los Infantes de Lara cuentan a los cuatro vientos su drama e historia

El montaje, que contó con numeroso público, mostró la sangrienta venganza y muerte de los siete hermanos. Hoy será el último pase

-

-

Burgos

Creado:

Actualizado:

C. GARCÍA / Castrillo de la Reina

Las noches del viernes y el sábado fueron testigos, en el atrio de la iglesia parroquial de Castrillo de la Reina, de una nueva cita con la representación de Los Siete Infantes de Lara, que con la convocatoria de este año -ya ha cumplido su XXII edición-, sigue dando pasos para convertirse en Bien de Interés Turístico Regional.

Y en ese afán, aunque sin obsesión por parte de organizadores y protagonistas porque la propia puesta en escena año tras año es todo un reto pleno de mérito, trabaja el elenco de los cerca de 40 actores, que con el apoyo de la práctica totalidad del pueblo anfitrión da vida a estos personajes, y con ellos a uno de los más destacados capítulos de la historia burgalesa.

El principal artífice del ‘milagro’, el profesor Abilio Abad, ha adaptado los textos de El bastardo Mudarra -de Lope de Vega-, y del Romancero para exponer, a través de la representación de cuadros escénicos, las vicisitudes de la dinastía encabezada por Gonzalo Gustios y Doña Sancha, padres de los protagonistas de la obra, los Siete Infantes de Lara, ocurridas en estas tierras en el último tercio del ya lejano siglo X.

En el guión de la escenificación, la señora de Barbadillo del Mercado, Doña Lambra y Ruy Velázquez -hermano de Sancha-volvió a reclama sangre por una afrenta que protagonizaron sus sobrinos de Lara. Ruy Velázquez para agradar a su dama no dudará en ofrecer a su cuñado Gonzalo Gustios la posibilidad  ser hidalgo mensajero, y llevar una carta al moro Almanzor hasta Córdoba, misiva escrita en árabe y en la que el dueño de la Casa de Salas portaba sin saberlo, la orden de hacerlo matar.

Sin embargo, el caudillo árabe no mata al enviado a su llegada a Córdoba, sino que lo hace preso y ordena a su hermana Zaida que lo cuide en la prisión.

Mientras, en la frontera que en aquel entonces ya suponía el río Duero -en las tierras sorianas de Almenar-, Ruy Velázquez traiciona a sus sobrinos y los entrega al capitán moro Galbe, que decapitó a los Siete Infantes y a su ayo, Nuño Salido, en los campos de Arabiana (Ólvega).

La escenificación recuerda también uno de los capítulos más emotivos, al ser enviadas las cabezas a la capital del Califato, donde Almanzor se las mostró a Gonzalo Gustios, quien entre gritos llenos de dolor volvió a sobrecoger al numeroso público que acudió a la representación al reconocerlas. Lance que persuadió al caudillo, quien decidió entonces dejar en libertad al caballero castellano.

La obra narró a su vez, cómo bien lejos, en la capital cordobesa, nacería un hijo bastardo de Gustios y de la noble mora Zaida quien de nombre Mudarra un buen día dejará Córdoba para ir a Castilla a conocer a su padre cristiano, «y hacer en el traidor justa venganza y que Burgos de su sangre sea llena».

Más de dos horas

Toda esta trama, que conforma la Leyenda de los Siete Infantes de Lara, y en la que aparecen otros personajes ‘históricos’, se fue desarrollando con sobriedad y verosimilitud sobre el escenario durante más de dos horas, durante las cuales, el director del montaje aboga por introducir una serie de relatores de los romances que explican todo aquello que los espectadores no ven en la escena, logrando así ‘empacar’ los diferentes momentos del libreto.

El resultado, con la portada plateresca del templo como fondo en el que sólo cambian los tapices que adornan la puerta, un montaje lleno de complacencia en el que se deslizaron momentos de gran emoción. Así lo entendió el público que respondió con una larga salva de aplausos, siendo aún posible asistir hoy, tercera actuación, para lo que se puede llamar al teléfono 676356766.

tracking