El Himno a Briviesca llenó de emoción la capital burebana
Miles de voces entonaron el canto en la Plaza Mayor en el día más especial del año

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GERARDO GONZÁLEZ / Briviesca
Las fiestas patronales de Briviesca tienen un momento tan singular y especial que pese a que solo ocurre una vez al año es esperado no solo en la ciudad sino en cualquier lugar del mundo donde este un briviescano. Éste es el canto del Himno a Briviesca que a las 14:30 horas borra cualquier pesar en los briviescanos, llenándolos con la poesía de su letra envuelta en su vibrante música.
Así se explica que miles de personas de todas las edades unan durante este canto sus voces in situ o en la distancia creando una atmósfera imposible de describir, ya que es pura emoción y orgullo de ser briviescanos.
Este vínculo tan profundo entre todos fue objeto, antes del esperado canto, de un especial reconocimiento en la recepción oficial que el Ayuntamiento de Briviesca celebra previamente.
Así el alcalde de Briviesca, José María Ortiz, al definir este día afirmó que «no es viernes, ni 16 de agosto, ni San Roque. Es el día del Himno» por ello este año los tradicionales reconocimientos estarían dedicados a las personas que con una fusión de voluntades dotaron a Briviesca de su más genuina seña de identidad.
Ortiz recordó que en el año 1929 el poeta Fray Justo Pérez regaló a Briviesca un poema con el que el entonces alcalde, Manuel Pérez-España, y sus concejales concibieron la idea de dotar de música a la composición poética.
Esta petición fue trasladada al maestro Calleja, cuya madre era briviescana, que se puso manos a la obra y ya con las partituras acudió a la ciudad para articular letra y música con la Banda Municipal de la época.