El Correo de Burgos

EVENTO CULTURAL

El Mes del Barroco lermeño cierra agosto con lleno total en sus citas

El sábado cerró su vigésima edición consolidándose como evento ineludible tanto para los intérpretes como para amantes de la música

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Burgos

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M. A.  DE LA CRUZ / Lerma

Veinte años son más que suficientes para consolidar el Mes del Barroco de Lerma, que con esta vigésima edición que acaba de concluir, se reafirma como un evento musical con gran repercusión en el agosto lermeño. La clausura tuvo así lugar este sábado con un último concierto que como en el resto así como cada año, volvió a llenar la colegiata de San Pedro de lermeños y amigos de Lerma, muchos de ellos fieles a  estas jornadas musicales.

El cierre del ciclo musical corrió así a cargo de María Fuster Antón y de Ignacio Prieto Bermejo, este último  presente ya por tercer año en la cita barroca lermeña, quien comentó «el gran placer que es para un amante de la música de órgano, poder hacer sonar los de la colegiata de Lerma», destacó el organista. Añadió que en su opinión, «la Villa Ducal tiene un tesoro en sus órganos, tanto el del evangelio -cuya lengüetería es una maravilla-, como el de la epístola».

Fabricados ambos de forma pareja por el mismo organero real, Diego Quijano, Prieto explicó cómo entre sus diferencias está el hecho de que el primero fuera concebido al gusto español, mientras que en el caso del llamado de epístola su sonido se asemeja al gusto musical centroeuropeo de la época, principios del siglo XVII.

Sin embargo, destacó sobre todo cómo la gran calidad de los órganos lermeños «estriba mucho en que están vivos, siendo esta cita del Mes del Barroco o las celebraciones litúrgicas que acoge la iglesia actuaciones vitales para mantenerlos así», a lo que se suma su reciente restauración efectuada por el catalogado como el mejor organero en la actualidad, el taller de Joaquín Lois.

Junto a María Fuster e Ignacio Prieto, también han pasado por la colegiata de Lerma en esta edición del Mes de Barroco, grandes organistas nacionales como Lola de los Ríos, colaboradora habitual de la Orquesta Sinfónica de la Comunidad de Madrid, Orquesta y Coro de RTVE, Orquesta y Coro Nacionales de España entre otros entes, o el profesor del Conservatorio abulense Francisco Javier López, a quienes se sumaron -aunque fuera del ciclo musical lermeño y aprovechando su gira por Europa-, los dos grandes organistas mejicanos, Ofelia Gómez Castellanos y Gustavo Adolfo Parr.

Éste último no dudó en definir su interpretación a dos órganos -que realizó en la colegiata de San Pedro junto con Gómez Castellanos- como «una experiencia formidable ya que hemos han encontrado una gran similitud con los órganos mejicanos provenientes del Méjico virreinal», expresando a su vez su agradecimiento al pueblo lermeño tanto por la experiencia como por la acogida.

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