CONFLICTO TERRITORIAL
Ni un voto en contra en Euskadi para que Treviño sea alavés
El Parlamento Vasco inicia el proceso con 75 votos a favor y 11 abstenciones, pero el presidente del Congreso augura en Burgos un ‘no’
Y. P. E. / Burgos / IKER RIOJA / Vitoria
El Parlamento Vasco aprobó ayer con los 64 votos favorables de PNV (27), EH Bildu (21), y PSE-EE (16), y 11 abstenciones de PP (10) y UpyD (11), la proposición no de ley para trasladar al Congreso de los Diputados una ley orgánica que permita anexionar el Condado de Treviño a Álava y modificar de este modo los límites provinciales del País Vasco y Castilla y León.
Que el PP vasco no apoyara ayer en el Parlamento la anexión de Treviño al País Vasco convierte en utopía la posibilidad de que, esta vez sí, el condado burgalés enclavado en Álava se segregue de Castilla y León a pesar del claro y mayoritario pronunciamiento de la Cámara autonómica, que avaló la petición de los dos municipios de la comarca e inició los trámites para proponer en las Cortes Generales una modificación del mapa de provincias de España. Así lo entendieron los alcaldes de Treviño (Ignacio Portilla) y La Puebla de Arganzón (Roberto Ortiz de Urbina), quienes, con un regusto agridulce, aseguraron tras el pleno que el «voto negativo» del PP -en realidad fue una abstención– indica que «en Madrid lo van a echar atrás». En cualquier caso, se mostraron exultantes por el histórico pronunciamiento del Parlamento Vasco.
Los propios Portilla y Ortiz de Urbina habían levantado la voz esta semana y denunciado que el PP vasco, que al parecer les había prometido apoyo a una causa que ayer abanderaron decididamente PNV, EH-Bildu y PSE-EE, iba a «sucumbir» a las «presiones» de los populares de Castilla y León y Burgos. Ni siquiera sirvió el «ejerza de parlamentario alavés y no doble la cabeza ante las pretensiones de Castilla y León» que Xabier Agirre (PNV) profirió a Carmelo Barrio (PP).
A Barrio, firme defensor de que Treviño sea Álava, le tocó el difícil papel de no apoyar la anexión. En su discurso se mostró favorable a que el enclave deje de serlo: «Entendemos que la existencia de un enclave como Treviño no es racional ni eficiente. Estamos en desacuerdo con las instituciones de Castilla y León. No entendemos su posición cerrada: saben que Treviño será Álava antes o después». Pero los populares, a la hora de la verdad, no pulsaron en su escaño el botón del sí. Más información en edición impresa