El Banco de Tierras de Caderechas cuenta con 62 parcelas disponibles
Su objetivo es aumentar el cultivo de frutales, especialmente el de manzana reineta

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GERARDO GONZÁLEZ / Briviesca
Las numerosas fincas que quedaron sin explotar en el Valle de Caderechas por distintos motivos llevó a la asociación de productores a poner en marcha un Banco de Tierras para intentar su recuperación. Así mismo buscaban una especie de concentración parcelaria voluntaria entre los fruticultores que les mejorara los costes al trabajar en parcelas cercanas que evitaran desplazamientos.
Como objetivo final de esta iniciativa está la ampliación de la superficie destinada al cultivo de cerezas y manzanas, especialmente estas últimas en retroceso preocupante, certificadas del Valle de las Caderechas resulta imprescindible para garantizar el futuro del sector en el valle.
Actualmente en la base de datos se encuentran registradas un total de 62 parcelas repartidas en las localidades de Salas de Bureba, Rucandio, Aguas Cándidas, Quintanaopio, Hozabejas y Huéspeda.
Según los datos 24 cuentan ya con frutales y 38 sin ellos lo que muestra la necesidad de incrementar la ampliación de la superficie cultivada para afianzarse en el mercado.
El conocer las parcelas es posible mediante una aplicación web-SIG, donde se encuentran estas parcelas catalogadas, que incorpora un Sistema de Información Geográfica (SIG) mostrando las características de las parcelas.
Ello incluye si son en pendiente, la superficie, un análisis de suelos, cultivos existentes, fotografías y accesos. Se da la circunstancia de existen un significativo número de pequeñas explotaciones cuyos propietarios hace años que las dejaron en desuso ante la baja rentabilidad de las mismas lo que muestra la oportunidad de la iniciativa.
Actualmente es frecuente ver en el valle muchos frutales en estado semisalvaje ante la falta de cuidados durante años de forma especial en parcelas de pequeño tamaño que, pese a todo, aún cuentan con frutos tanto de cereza como manzana.
La recuperación de fincas repercutiría positivamente en varios sentidos para el valle ya que incrementaría el volumen de producción de cereza sin precisar, en algunos casos, un largo periodo hasta que los cerezos produjeran fruto.
Igualmente al ampliar el tamaño de las explotaciones se rentabilizaría al máximo los costes de explotación y aprovechamiento de los recursos como el agua de riego.
Al aspecto productivo de esta iniciativa de recuperación de suelo agrícola se añade el beneficio que supondría para el medioambiente del valle especialmente si las explotaciones se acogen a las condiciones de las Marcas de Garantía.
Cabe recordar que las particularidades del cultivo de frutas de Marca de Garantía trae aparejado el freno a la degradación de los suelos, un aprovechamiento de los recursos naturales más adecuado y racional y una mejora de las condiciones de desarrollo de los cultivos, lo que supondría otro paso más hacia una agricultura de conservación y mejora del medio ambiente.