El Correo de Burgos

LUCHAR CONTRA EL OLVIDO

El Monasterio de Rioseco descansa tras recibir 4.000 visitas hasta octubre

Los voluntarios preparan ya una nueva intervención en verano de 2014, con el claustro y la canalización del agua como objetivos

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Burgos

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M. M. / Burgos

El Monasterio de Rioseco parece descansar tras el ajetreado verano que ha protagonizado gracias a un exitoso programa de visitas guiadas -que se ha extendido hasta inicios de octubre-, y que se ha cerrado con más de 4.000 visitas de gente llegada de diferentes puntos. Pero también como eje de la III Semana del Voluntariado en el pasado mes de agosto, durante la cual 140 personas siguieron con el trabajo de limpieza y lavado de cara del cenobio, empeñados en recuperar el esplendor perdido del bello paraje.

Así, uno de los frutos de esta iniciativa voluntaria de recuperación del emblemático espacio han sido las más de 4.000 visitas que el lugar ha recibido, «a las que habría que sumar muchas más que se acercaban por su cuenta, o de gente de la zona que lo ha conocido de siempre y quería volver a verlo ahora», destacaba el responsable de esta iniciativa, el sacerdote burgalés Juan Miguel Gutiérrez Pulgar.

Recuerda que ésta fue la segunda vez que se llevaba a cabo, tras iniciarla el pasado año sólo con los fines de semana, «lo que nos mostró el enorme interés que despertaba y las muchas visitas que se quedaban fuera porque no podíamos atenderlas», se lamentó.

Así, este año quince voluntarios se encargaron de guiar dichas visitas durante julio y agosto, que ante el gran interés también se extendió a septiembre. «E incluso en octubre, en que hemos seguido pero sólo con las concertadas», detalló, «ya que creemos que se da al conjunto una nueva mirada al mostrar la rica historia que hay tras esas ruinas, a lo que se suma la belleza del paraje natural en el que se encuentra enmarcado, en el Valle de Manzanedo, que hace del conjunto un lugar muy bonito e interesante que merece la pena conservar».

Grupo de voluntarios del que forman parte tanto jóvenes de la Asociación Mazorca de Villarcayo y vecinos del lugar, como alumnos y profesores del instituto Merindades de Castilla -también de Villarcayo-. «Prueba clara de que el proyecto de recuperación del cenobio es algo en lo que se han implicado y en el que están colaborando todos, de la forma que pueden», agradece.

Grupos de trabajo

El sacerdote recuerda que durante la III Semana del Voluntariado -celebrada durante la primera semana de agosto-, se continuó con la limpieza iniciada el pasado año en similares fechas, de los arcos del cenobio. Pero también con el desescombro de una de las alas del claustro, la limpieza de la cilla -el antiguo almacén de alimentos-, el levantamiento de muros o la recuperación y cobertura del viejo horno del que puede verse la canalización que llegaba hasta él.

«Y todo en una semana, ya que lo organizamos por grupos de trabajo que se repartían por zonas».

Y todo con el único apoyo institucional del pequeño Valle de Manzanedo y la parroquia, lo que convierte la propuesta en un ejemplo de voluntariado con mayúsculas, «ya que este año ha venido gente incluso de Madrid, Valladolid el País Vasco, y nosotros encantados».

El sacerdote recuerda que el proyecto de recuperación del Monasterio de Rioseco fue una propuesta nacida hace unos cuatro años tras conocer el lugar y sentir todos los que lo visitaron, una punzada común de dolor al comprobar su estado. «Así que nos juntamos unas doce personas para hacer trabajos de retirada de maleza y escombros, pero tras ver qué había bajo ésta, comenzamos a pensar en continuar, en principio para recuperar la iglesia».

Así se llevó a cabo la I Semana del Voluntariado en la que, como explica el religioso, se repusieron baldosas de los suelos, se enterraron restos que se hallaron por la zona y se levantaron los altares. «Trabajos en los que poco a poco nos encontramos unas 80 personas». Le siguieron al año siguiente trabajos de vaciado de los arcos, y de limpieza del espacio que tiempo atrás fuera utilizado para guardar el ganado, al que se han sumado las tareas de este año. «Pero todavía queda mucho por hacer», advierte.

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