El Correo de Burgos

ÉXITO DE PÚBLICO

‘El Jardín Secreto’ de Oña contó con más de 20.000 visitas

Esta muestra ha sido la más amplia de las realizadas en el conjunto de la provincia

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Burgos

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GERARDO GONZÁLEZ / Briviesca

La clausura de la muestra artística El Jardín Secreto en Oña ha dejado una espectacular cifra de visitantes durante sus cinco meses abierto al público. Según fuentes de la organización, se ha estimado que el número de personas que han recorrido esta muestra al aire libre ha rondado las 20.000, a tenor de los datos disponibles. Esto convierte a la exposición en el evento cultural burebano no solo más longevo en el tiempo sino el que más interés ha despertado entre los turistas y burebanos.

El comisario de la muestra, Carlos Armiño, se mostraba satisfecho por el buen resultado logrado en esta inédita iniciativa en la provincia burgalesa, «la más amplia de la provincia», según el artista. Armiño destacó de forma especial, la «colaboración entre artistas de muy distintas disciplinas», quienes  han conseguido llenar de arte un espacio a caballo entre lo urbano y la naturaleza.

Animar a la gente joven

Respecto a si este modelo de exposición tendrá continuidad en el tiempo, Armiño declaró que «se aspira a más», pero que dependerá en gran medida «de la demanda que haya desde la villa», para repetir la experiencia. En ese sentido hizo un llamamiento «a la gente joven para que se implique más en la cultura», lo que darían un imprescindible impulso a una nueva edición del evento artístico-cultural.

Por su parte, la artista catalana Mar Joaquinet, que ptambién participó en el evento, afirmó que uno de los principales atractivos de esta experiencia fue «trabajar con otros artistas» en un entorno que permitía «mostrar el interior creativo a la naturaleza».  La muestra oniense reunió piezas de una veintena de artistas de muy distintas disciplinas, lo que dio forma a una exposición extremadamente variada, tanto en temática como en disciplinas.

Pese a esta diversidad se consiguió encajar todas ellas en un recinto también peculiar, en el cual construcciones históricas se mezclaban con edificios modernos y una zona del Espacio Natural de los Montes Obarenes.

La distribución de las distintas piezas, muchas de las cuales aprovechaban las propias construcciones, generaban además un peculiar entorno, en el cual los visitantes no se limitaban a ver las obras sino que, en ocasiones, resultaban b imprescindible buscarlas. Esto añadía, tal y como afirmó una visitante, que pese a haber recorrido la muestra en dos ocasiones, «aún encuentro obras que se me habían pasado por alto» debido a la peculiaridad de la exposición.

Otro detalle que remarcó fue que «no es la exposición habitual en el que las piezas están a la altura de los ojos, están en todas partes y hay que ver el conjunto», comentó. «Si miras una sola pieza te pierdes otras», aseguró.

Su acompañante añadió que «más que una exposición típica esta es un inmersión en un mundo donde la variedad artística está tan presente e integrada que algunas piezas parecen que siempre han estado ahí», comentó.

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