Un año sin Santa María de Garoña
El 17 de diciembre a las 00,00 horas Nuclenor paraba su actividad
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Y. P. E. / Burgos
Tal día como hoy hace ahora un año, la central nuclear Santa María de Garoña de Valle de Tobalina apretaba el botón rojo de ‘parada’ y la nuclear se desenganchaba de la red de suministro eléctrico. Días atrás, el 14 de diciembre Nuclenor, empresa propietaria de la planta participada al 50% por Endesa e Iberdrola, anunciaban que Garoña realizaría una parada ‘no técnica’ y se procedería a trasladar el combustible del reactor a la piscina de almacenamiento.
La decisión del consejo de administración de Nuclenor de anticipar el cese definitivo de la explotación antes del 31 de diciembre, se argumentó en las pérdidas económicas que la compañía tendría cuando entrara en vigor la Ley de Medidas Fiscales para la Sostenibilidad Energética. Y más concretamente, por los nuevos impuestos que se contemplaban tanto por la producción de energía como por el combustible nuclear gastado. En ese momento, Nuclenor cifró en unos impuestos adicionales valorados en 153 millones de euros que vendrían a sumarse a las pérdidas que ya asumía la planta y a las inversiones que ésta debía hacer si continuaba más allá del 6 de julio de 2013, una vez derogado el decreto que firmó el Gobierno de Zapatero para el cierre definitivo de la central nuclear en esa fecha.
La parada se producía para evitar el pago de esos impuestos en el año que estaba a punto de comenzar.
La plantilla completa de la central nuclear de Garoña acude a trabajar estos días previos a la llegada de la Navidad de 2013. Nada hacia presagiar hace un año que en diciembre de 2013 estarían en activo, pero queda mucho trabajo por hacer en la planta. Trescientos empleados controlan el combustible que fue trasladado a la piscina, al tiempo que mantienen la seguridad en la que con todas las de la ley, sigue siendo una central nuclear