La obra del puente romano de San Ciprián avanza tras el freno burocrático
Los trabajos, que tienen un coste de 391.238 euros, han consolidado ya la estructura

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GERARDO GONZÁLEZ / Briviesca
La recuperación de uno de los dos puentes romanos de la villa de Cerezo de Río Tirón sigue adelante sin más altibajos, tras un largo periplo administrativo que paralizó las obras durante un largo periodo de tiempo.
Actualmente, se ha consolidado la estructura propiamente dicha del puente y elevado su parte superior para reabrir al tránsito la calle cortada desde hace varios años.
Igualmente, se está en la última fase de acondicionamiento del antiguo cauce del arroyo Rudera, canalizado bajo tierra hace años, lo que permitirá tras la conclusión del arreglo, observar el puente en el estado original en el que fue construido hace más de dos milenios.
Al margen de los vaivenes administrativos, sobre el terreno se han ejecutado las obras con sumo cuidado, ya que en la parte superior del puente fue necesario retirar una gruesa capa de tierra hasta llegar a la base primitiva, muy cerca de los cimientos de un inmueble anejo.
Peligro por las lluvias
Asimismo, los trabajos en la estructura primitiva tampoco han estado exentos de riesgos, ya que los daños causados por las fuertes lluvias de hace unos años obligaron a apuntalar casi la mitad del puente, al verse comprometida la estabilidad de la actuación. Cabe recordar que esta obra de mejora del patrimonio comenzó hace dos años por parte de la CHE (Confederación Hidrográfica del Ebro) con una inversión de 391.238 euros, con cargo al uno por ciento cultural.
Esta actuación fue solicitada por el propio Ayuntamiento de la localidad, tras lo cual la Confederación adquirió el compromiso de impulsar la recuperación de esta infraestructura, que formaba parte del recorrido de la antigua Vía I del Itinerario de Antonio.
Según los datos del proyecto, el puente de San Ciprián contempla la construcción de muros de contención en las laderas que salvan el desnivel con la calle y en las cercanías de la cimentación de un edificio colindante al puente, así como la instalación de una nueva fuente en el entorno.
Además, aguas abajo, junto a los trabajos para reubicar algunos accesos se urbanizará un paseo que permita la visita al puente. Para ello la parte central del antiguo cauce se pavimentará con losas de piedra natural y los laterales con canto rodado, lo que dará lugar a una imagen homogénea del conjunto urbanizado.
La actuación se completará con la plantación de césped en taludes y laderas, así como árboles y arbustos en el recorrido, y en muros a ambos lados del antiguo cauce para evitar ligeros desprendimientos de tierra.
Una vez se haya completado la restauración de este puente romano queda pendiente la posible actuación en el segundo con que cuenta la villa. Éste es el puente de San García que, pese a sus más de dos mil años de antigüedad, aún cumple la función para la que fue construido. De hecho, su estado es mejor que el de San Ciprián, al que la canalización del arroyo dejó en seco al contrario que el de San García, que cuenta aún con agua.