ROBERTO MARTÍNEZ DE SALINAS Responsable de la Oficina de Sostenibilidad Ambiental
«Buscar fórmulas para cuidar el medio ambiente también puede ahorrar dinero»
Miranda celebra el jueves el ‘Día mundial del medioambiente’ con una conferencia sobre ‘economía azul’

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ESTEFANÍA MALDONADO / Miranda
El responsable de la Oficina de Sostenibilidad Ambiental (OSA), Roberto Martínez, será este próximo jueves el ponente de la conferencia ‘Un viaje a la economía medioambiental del futuro’, con la que se celebrará el ‘Día mundial del medio ambiente’ en Miranda. EL CORREO DE BURGOS charló con él sobre medio ambiente y sostenibilidad.
Pregunta.-¿Qué significa ‘economía medioambiental’?
Respuesta.-Es un tipo de economía que pretende servirse del conocimiento acumulado durante millones de años por lo más sabio que hay en el planeta Tierra: la naturaleza. Sólo imitándola se podrá alcanzar un nivel de desarrollo eficaz y sostenible, progresando, respetando el medio y creando riqueza. Es un modelo de desarrollo denominado ‘economía azul’.
P.-¿Cuáles son los instrumentos para llevarla a cabo?
R.-Actualmente, y desde hace unos años, se está impulsando la idea de la economía verde, basada en sustituir productos tradicionales por otros que respeten el medio ambiente (por ejemplo, el instrumento de las energías renovables); y esa idea es buena. Pero no es suficiente, ya que el daño que está sufriendo el planeta requiere actuaciones mucho más profundas.
P.-¿Qué tipo de actuaciones?
R.-Cambiar nuestro modelo de desarrollo y consumo. Y si fuera a nivel de procesos y no de productos, muchísimo mejor. Se basarían en seguir el ejemplo de la naturaleza y aprovechar los deshechos que están al alcance de nuestra mano pero no se utilizan. La naturaleza lo hace: los desperdicios (materia orgánica muerta) son fuente de nueva vida gracias a los organismos descomponedores (bacterias y hongos, básicamente), que los convierten en materia orgánica, que aprovechan las plantas para continuar el ciclo de la vida. Esta lógica evolutiva del ecosistema debe ser aplicada al mundo empresarial cuanto antes. Y puede hacerse.
P.-¿Habla de buscar equilibrio entre progreso y sostenibilidad?
R.-Ahí está la clave del desarrollo sostenible. Pero para eso hay que cumplir tres reglas básicas: ningún recurso renovable deberá utilizarse a un ritmo superior al de su generación; ningún contaminante deberá producirse a un ritmo superior al que pueda ser reciclado, neutralizado o absorbido por el medio ambiente; ningún recurso no renovable deberá aprovecharse a mayor velocidad de la necesaria para sustituirlo por un recurso renovable utilizado de manera sostenible. No estamos cumpliendo ninguna de las tres y la economía azul podría hacerlo.
P.-¿Debería ser la protección del medio ambiente un tema de primer orden en las agendas políticas?
R.-El primero. De ello depende el futuro de la humanidad, y no hay nada más importante que eso. El problema es que la visión que se suele aplicar en estos temas es demasiado cortoplacista y esta cuestión hay que plantearla a largo plazo. Dentro de cien años, o doscientos años llegaremos a un punto de no retorno que las generaciones venideras sufrirán. Para evitarlo hay que actuar ya. En pocas décadas puede ser demasiado tarde para revertir el proceso de deterioro tan drástico e insospechadamente rápido al que estamos sometiendo al planeta. No podemos ser tan egoístas como para pensar que mientras vivamos bien nosotros ahora, poco nos va a importar cómo vivirán las generaciones futuras.
P.-¿Aún estamos a tiempo o los recursos naturales se agotarán?
R.-Lo estamos. Los recursos naturales renovables no se agotarán; los no renovables, desde luego que sí. A nuestra base de producción fundamentada en combustibles fósiles le queda poco tiempo, hasta finales de este siglo como mucho. Pero ahí radica el principal problema, en esa quema indiscriminada de combustibles fósiles. Vamos a devolver a la atmósfera en forma de gases (de efecto invernadero, principalmente) todos los combustibles fósiles que la propia evolución natural enterró hace millones de años, y lo haremos a un ritmo 700.000 veces más rápido que el natural. Un ritmo así agota cualquier cosa que no se renueve.-Más información en edición impresa-