Los trabajos en la BU-720 arrancan con una inversión de 800.000 euros
La intervención actual corresponden a la octava fase de una remodelación viaria que representa la obra más cuantiosa de la Diputación en la comarca de La Bureba

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GERARDO GONZÁLEZ / Briviesca
Los trabajos de mejora en la carretera que une Briviesca con Cerezo de Río Tirón ya han comenzado. Este es uno de los proyectos más ambiciosos en la red de carreteras provincial en la comarca de La Bureba.
Las máquinas iniciaron su actividad ayer en la salida de la villa de Quintanilla San García. Unas labores correspondientes a la octava fase, que se desarrollarán entre los kilómetros 12,020 y 15,520.
Lógicamente esto ha precisado el corte total al tráfico de esta vía desde la localidad burebana hasta la villa de Cerezo de Río Tirón a la que se accede desde la carretera autonómica Briviesca-Belorado. Siguiendo el modelo empleado en la reparación de esta vía la obra superará en esta fase los 800.000 euros, lo que la convierte en la más cuantiosa de las ejecutadas por la Institución provincial en la comarca burebana.
No obstante, cabe destacar que con el fin de agilizar la conclusión de esta actuación en la carretera que enlaza la N-I con Cerezo de Río Tirón se ha iniciado ya el trámite administrativo para adjudicar la novena y última fase.
Así el tramo entre el punto kilométrico 15,520 al 21,160 cuenta con un presupuesto de licitación de 1.839.302 euros dado que se trata de uno de los que más trabajos requerirá por sus características de trazado y estado general.
La cifra definitiva que invertirá la Diputación en la obra será la de la oferta escogida que se reduce sobre la inicial. Aún así la inversión será cuantiosa.
Las actuaciones realizadas hasta el momento en la BU-720 han supuesto una inversión por parte de la Diputación de 2.171.612 euros para el tramo comprendido entre el acceso desde la N-I hasta la localidad de Quintanilla San García.
Su elevado coste y división en nueve actuaciones responde a la ineficacia de las reparaciones puntuales por lo que se tomó la decisión de acometerla en fases, ya que el coste total resultaba muy elevado para las arcas públicas en una sola intervención, pero con garantías de mejora a largo plazo.
Esto posibilitó que tras las primeras actuaciones en los tramos más dañados, que precisaron 700.000 euros de inversión, las cifras oscilaran notablemente dependiendo de las necesidades del tramo.
Uno de los más costosos fue el ejecutado en 2010 que contó con una dotación de 586.187 euros al ser el de mayor longitud de los realizados hasta ese momento.
Por el contrario, en 2011 la partida fue mucho más modesta, con 121.675, dado que se trabajó en una zona donde los desperfectos originados en la calzada eran de menor calado.
Pese a los diferentes daños que presentaban los tramos objeto de mejora, en todos ellos se siguió la pauta de excavación en profundidad en la calzada. Después se rellena con piedra para dar consistencia a la misma. Finalmente se asfalta con una capa gruesa para garantizar que en un largo periodo no presente baches al ser una zona especialmente expuesta a fenómenos meteorológicos adversos, como grandes épocas de nieve.