BUREBA
La II muestra Jardín Secreto de Oña atrae a más de 22.000 personas
Abierta al público durante cinco meses, la cifra supone un 10% más que en la edición anterior

Original puerta que abre el espacio expositivo.-G. G.
El pionero evento del Jardín Secreto, que por segundo año consecutivo se realizó en los Jardines Benedictinos del monasterio de San Salvador de Oña, ha marcado una cifra récord de 22.000 visitantes desde su inauguración. Este incremento del 10% sobre la lograda el pasado año lo consolida como uno de los eventos de mayor capacidad de atracción turística, no sólo de la comarca sino a nivel provincial, además del más longevo abierto al público.Lógicamente, esta positiva respuesta ha sido muy bien valorada por la concejal responsable de Cultura del Consistorio oniense, María Cruz Alonso, que destacó «la consolidación de un evento que une nuestro patrimonio histórico con una amplia diversidad de trabajos y estilos artísticos».Alonso remarcó este año como elementos impulsores del evento «el refuerzo de promoción realizado desde el ayuntamiento, así como la transmisión ‘boca a boca’ de los propios visitantes, a personas interesadas en el arte». La edil afirmó además, que «la gente salía muy contenta», destacando cómo el eco de este evento ha traspasado las fronteras provinciales e incluso regionales, «fruto de su indiscutible calidad».Alonso se mostró muy esperanzada en que esta iniciativa celebre su tercera edición, y recordó que en los Presupuestos municipales «ya se le ha tenido en cuenta». Aunque matizó que «no sólo depende su continuidad de la voluntad municipal».Por su parte, el comisario del evento, el artista Carlos Armiño, se mostró satisfecho por la consolidación de la muestra, y señaló un único punto negativo, en la acción puntual de vándalos que han dañado algunas obras expuestas. La segunda edición de la exposición artística multidisciplinar oniense el Jardín Secreto, en esta ocasión bajo el subtítulo de ‘El Jardín se Mueve’, abrió su simbólica puerta en el mes de julio y cerró el pasado día 30 de noviembre.Las piezas se repartieron, al igual que en su anterior edición, por el antiguo paseo benedictino del monasterio de San Salvador, entre las que se incluyeron algunas de las obras más representativas de la pasada edición. Una de las señas de identidad del certamen es la reunión de piezas de un gran número de artistas de muy distintas áreas, lo que crea una exposición extremadamente variada, tanto en temática como en disciplinas representadas.Pese a esa diversidad, sus responsables destacaron cómo se logran encajar en un recinto también peculiar, en el que construcciones históricas se mezclan con edificios modernos, y en una zona del Espacio Natural de los Montes Obarenes.MÁS EN EDICIÓN IMPRESA