Garoña cumple dos años dormida sin crear energía
Nuclenor ya ha aportado la documentación requerida por el CSN, "ya que la intención es lograr el permiso para reabrirla y retomar la actividad cuanto antes"
«Nosotros vamos a por la reapertura». Con estas palabras resume el responsable de prensa de Nuclenor, Elías Fernández, el deseo navideño de la empresa propietaria de la central nuclear de Santa María de Garoña-tras la cual comparten gestión Iberdrola y Endesa- para el próximo 2015. Y lo hace cuando se cumplen dos años del momento en que la central burgalesa se desacopló de la red eléctrica -el pasado16 de diciembre de 2012-, tras decidir sus responsables paralizar su actividad al alegar que el mantenimiento de la misma no era rentable.Fernández recuerda que, desde entonces, el uranio reposa en la piscina de almacenamiento a la espera de que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y el Ministerio de Industria decidan si Garoña puede o no volver a producir energía. «Mientras tanto, nosotros estamos cumpliendo con todos los requisitos solicitados», asegura, entre ellos la entrega de más documentación requerida por el CSN, «de cara a lograr el permiso necesario para retomar la actividad cuanto antes», explica.Asimismo, explica que a pesar de este ‘descanso energético’ por la no producción de energía, la actividad en la central nuclear se mantiene, conservando también su plantilla -compuesta por cerca de 300 empleados-, quienes siguen acudiendo diariamente a su puesto de trabajo, pese a que el escenario en el que trabajan desde diciembre de 2012 poco o nada tiene que ver con el de hace unos años.LABOR DE MANTENIMIENTO«La labor es de mantenimiento, principalmente para garantizar la seguridad de la central», aseguraba en declaraciones a Ical, el presidente del comité de empresa de la central de Santa María de Garoña, Alberto César.«La actividad es exactamente igual que hace un año, hacemos lo mismo, trabajamos en dos escenarios, uno de cierre y otro de mantenimiento», agrega. Una realidad que obliga a los trabajadores a controlar el material radioactivo que reposa en la piscina de almacenamiento, y a abordar las tareas necesarias para tener el reactor listo si hubiera que poner en marcha la central en los próximos meses. De forma pareja, «trabajamos en un escenario de cierre que nadie quiere pero que hay que asumir», reconoce el trabajador.Trescientos empleados trabajan desde hace dos años en labores contrapuestas que se superponen en el tiempo. La más importante, indica César, es la que tiene que ver con el control del material radioactivo que se encuentra «refrigerado», a la espera de que el organismo nuclear decida qué hacer con él. «Sabemos que el uranio tiene un plazo de caducidad de dos años fuera de la piscina, aunque creemos que en reposo los plazos se pueden controlar», explica.El reactor de Garoña quedó hace 24 meses libre de combustible después de completar el traslado de material nuclear desde el reactor de la planta atómica hasta la piscina de almacenamiento. Atrás quedaron las semanas en las que los empleados de Garoña sacaron parte del uranio y plutonio del reactor, para trasladarlo de manera secuencial a la piscina de almacenamiento donde permanece desde entonces; y habrá de hacerlo durante algunos meses más.Por otro lado, el Pleno del CSN aprobó el pasado 26 de noviembre, con el voto contrario de la consejera Cristina Narbona, dar luz verde al inicio de las inspecciones en la vasija del reactor, y de otros elementos. El objetivo, verificar que la parte más importante de la central no tenga deficiencias cuatro décadas después de su construcción.Fernández recuerda que esta revisión de la vasija «es una de los requisitos incluidos en la Inspección Técnica Complementaria (ITC) que el CSN aprobó en julio. «Momento en que se nos trasladó la petición de más documentación y requisitos adicionales unidos a la solicitud de renovación de la autorización de explotación de Garoña que Nuclenor hizo, para 17 años más» comentó el portavoz de la energética. Análisis de la vasija del reactor que como explicaron a Ical fuentes consultadas, en el que en los últimos días ha comenzado a trabajar un grupo de expertos americanos con el ánimo de conocer la integridad estructural de la misma y del resto de sus componentes.La central nuclear de Santa María de Garoña comenzó su actividad un 2 de marzo de 1971, hace ahora 42 años, lo que la convierte en la planta atómica más antigua del país.MÁS EN EDICIÓN IMPRESA