La popular fiesta de la matanza, en vías de desaparición
Solo los eventos de colectivos socioculturales mantienen todavía viva esta vieja tradición
El abandono de los pueblos y de las costumbres agroganaderas diarias están convirtiendo la matanza doméstica en un acto cada vez más nostálgico, lejos ya de su carácter ancestral como fórmula de conservación de alimentos durante la dura estación inviernal.Las cifras oficiales dejan muy clara la pérdida de esta costumbre en el medio rural, al mostrar un descenso de más de 72% en la última década de celebraciones de este tipo, según los datos registrados por la Consejería de Sanidad de la Junta, organismo que tiene las competencias para velar por la seguridad alimentaria de los alimentos derivados de estas matanzas.Pese a estar en plena campaña invernal, que comprende el periodo del 31 de Octubre de 2014 al 5 de Abril de 2015, resulta casi imposible encontrar matanzas domésticas, las cuales parecen haber quedado reducidas a las organizadas por colectivos socioculturales. Tal es el caso de la asociación oniense de los Amigos de San Antón, que conserva la costumbre de sacrificar ejemplares porcinos bajo la Torre del Cubillo del milenario Monasterio de San Salvador de Oña, como ya se hiciera en el pasado.El objetivo del popular acto es mostrar a las nuevas generaciones uno de los eventos más importantes del mundo rural hasta no hace muchas décadas, que abastecía a los hogares de alimento para el invierno. Así mismo se convertía en un acto social en el que las tareas de despiezado y preparación de las distintas partes del animal, eran realizadas de forma comunal entre todos los vecinos.Otra fórmula para mantener viva esta costumbre es la organización de actos en los cuales se procede a la elaboración de los productos derivados de la matanza para mantener el espíritu participativo de los vecinos.Así, el colectivo Nuestra Señora de Aliende de Quintanilla San García organizó el ‘Día de la Morcilla’ siguiendo paso a paso el proceso tradicional. Como en el anterior caso, el objetivo era -tal y como manifestaron los organizadores-, «mostrar a la juventud una parte de nuestra cultura», afirmaron las voluntarias, quienes animan a recuperar las antiguas costumbres a las nuevas generaciones.Por ello, la intervención de aparatos modernos fue mínima con el fin de mantener lo más pura posible la tarea que incluía los distintos ‘toques’ personales o locales que se daba antaño a la morcilla. Pese a que el acto físico de la matanza está en claro retroceso por la escasez de vecinos residentes todo el año, los actos vinculados a la matanza -bajo la advocación de San Martín o San Antón-, aún resisten, al ir unidas a comidas populares.MÁS EN EDICIÓN IMPRESA