Los manjares del cerdo atraen a Salas a más de 2.000 personas
El Centro de Iniciativas ‘Sierra de la Demanda’ celebró ayer las XVII Jornadas de la Matanza

Un momento del proceso de la matanza, práctica habitual en el mundo rural décadas atrás-R. F.
Salas celebró ayer con rotundo éxito una nueva edición -y ya suman diecisiete-, de sus Jornadas de la Matanza. Una mañana dominical acompañada de un sol radiante de invierno que propició la afluencia de numeroso público de toda edad, logrando superar las 2.000 personas previstas a la cita culinaria.Cerca de 500 kilos de productos del cerdo se repartieron entre los asistentes que no solo disfrutaron de estos preciados manjares, también muchos recordaron su pasado y otros aprendieron por primera vez el modo tradicional de hacer los chorizos y las morcillas.«Hemos repartido entre el público 80 kilos de chorizo, 70 kilos de careta adobada, 80 kilos de costillas, 60 kilos de panceta, 60 kilos de tocino blanco, 60 kilos de morcilla de harina y 60 kilos de morcilla de arroz», explicó Fernando Fernández del Río, presidente del Centro de Iniciativas Turísticas CIT ‘Sierra de la Demanda’ organizador del evento. «Y la verdad es que estamos muy contentos de cómo se ha desarrollado esta edición, porque hemos superado nuestras expectativas de asistencia, y eso nos da fuerzas para continuar en los próximos años», añadió.Uno de los momentos más emotivos de la mañana se vivió con el nombramiento del Remojonero 2015 que en esta ocasión recayó en la figura de don Pelayo Barbero Barbero, fundador de la empresa Jamones ‘El Pelayo’, «a quien queríamos agradecer su labor durante tantos años dentro del sector», explicó Del Río.Uno de los hijos del Remojonero 2015 deleitó a los asistentes con una exhibición de corte de jamón curado, que también se repartió entre el público, para acto seguido, comenzar con la tradicional matanza, con un cerdo de más de cien kilos de peso como protagonista.costumbre arraigadaPronto los característicos olores a tostado impregnaron la plaza, lo que hizo volver a su infancia a muchos de los presentes, a un tiempo en que la matanza era algo habitual en cada casa, lo que la convirtió en una de las costumbres más arraigadas de la zona de la Sierra y de la comarca de Pinares.Del Río explicó que tras la quema de la piel del cerdo se limpia con espinos, para luego abrirlo en canal y recoger la sangre, comenzando después con la elaboración de las morcillas de arroz. «A la vez que también se hace una exhibición de cómo se fabrican los chorizos de forma tradicional, para que el que se acerque pueda conocer esta costumbre».MÁS EN EDICIÓN IMPRESA