En memoria de un buen amigo
La asociación lleva casi un cuarto de siglo dinamizando la vida cultural mirandesa

Los grupos más punteros del panorama indie visitan la ciudad. En la imagen, Exonvaldes.-E.M.
Los orígenes de la Asociación Amigos de Rafael Izquierdo se remontan al año 1991, tras el fallecimiento de este joven mirandés a la edad de 19 años. Gran dinamizador de la vida cultural de la ciudad, sus amigos crearon la asociación a su muerte, como homenaje a una persona «que se movía mucho por programar conciertos en la ciudad», señala Ramiro Molinero, presidente de la Asociación, destacando que «ahora parece algo normal, porque hay un gran movimiento musical que hace 25 años no había, pero en aquel entonces Rafa fue un gran estímulo». Por ello y hasta el año 1997, cada 28 de diciembre se celebraba un pequeño festival bajo el nombre de ‘Memorial Rafael Izquierdo’, pero ese año y con la llegada de más personas a la asociación, «empezamos a darle vueltas a la idea de que Miranda pudiera tener un festival de mayores dimensiones, como el de otras ciudades». De ese modo y con el objetivo puesto en la realización de una cita estival que luego se convertiría en el popular Ebrovisión, nació primero El Chantre, un encuentro invernal más modesto, pero que se convirtió en el germen del resto de actividades de la asociación «porque teníamos tantas ganas de hacer un festival que no pudimos esperar hasta el verano y en Navidades nos adentramos un poco en la celebración de conciertos», recuerda emocionado Rami, como le conocen sus amigos.
Hace cinco años, nació Ebroclub, que se celebra en el mes de abril y aglutina a aficionados a la música y estética pop y el colectivo ya trabaja en la organización de una cuarta cita con la que quieren dar la bienvenida al buen tiempo «que se va a llamar Ebrofest y que aún está en proyecto, pero queremos celebrar en marzo con conciertos en diferentes puntos de la ciudad y un fin de fiesta en la Fábrica de Tornillos».
Con los años, la asociación ha tenido que profesionalizarse «un poco», porque el mercado de festivales «cada vez es más competitivo y complicado», pero su gran atractivo es el ambiente familiar que rodea, tanto la cita invernal, como la veraniega. Uno de sus últimos slogan, «un festival que enamora», define perfectamente el carácter de un Ebrovisión al que «quien viene, repite», dice Rami, asegurando que «nos hace mucha ilusión que la gente nos pregunte con antelación cuáles van a ser las fechas del festi, porque quieren coger sus vacaciones y poder venir a Miranda». Y es que, el público de Ebrovisión proviene de toda la geografía española, además de acoger espectadores de diversos lugares del planeta, atraídos por la cercanía que ofrece un festival en el que los grupos punteros del panorama Indie conviven a pie de escenario con el público en la que se ha convertido en la última cita festivalera del verano.
Además, en los últimos tiempos, los mirandeses ha entendido la gran repercusión económica que esta cita cultural tiene y se han involucrado no sólo en la asistencia a conciertos, sino en volcarse en la preparación de actividades complementarias a estos y en sentirse parte de un evento que mueve importantes cantidades económicas en Miranda durante tres días. Así, Molinero dice sentirse orgulloso cuando le llegan comentarios del público después del festival trasladándoles «lo amable que ha sido toda la ciudad con los visitantes».
En cuanto a la financiación, la asociación recibe ayudas económicas de varias administraciones, aunque en los últimos años «y derivado de la crisis», se han reducido considerablemente.
Años de duro trabajo que se ven compensados «cuando alguien te cuenta que se ha conocido en el festival y han acabado casados, o que tienen en su casa enmarcado un abono de Ebrovisión», subraya el presidente.
En la actualidad, unas 80 ó 90 personas -entre socios y colaboradores-, hacen girar la rueda de una asociación que no sólo ofrece estas tres citas anuales, sino que además crea exposiciones, fanzines, obras de teatro, proyecciones de cine, catas de vino o degustaciones gastronómicas y que se ha convertido en referente cultural de la ciudad y que este 2015 celebrará su 15 aniversario con conciertos a lo largo de todo el año.
Molinero cree que si Rafael Izquierdo pudiera ver la situación actual estaría muy contento, «no sólo por el trabajo que está haciendo la asociación, sino también por el de otras que hay en Miranda y nos dedicamos a la música, que en la ciudad está más viva que nunca». Festivales de Jazz, de rock y otras muchas citas culturales que cumplen el sueño del joven mirandés que un día se propuso que Miranda sonara.