La provincia sigue muy atenta al caudal de sus ríos
El Ebro mantiene Miranda en vilo y la CHE la alerta activada ante posibles subidas en su caudal por el deshielo Ayer alcanzó los 4,8 metros de altura

Estado en que se encuentra el Ebro a su paso por Miranda, sobre el que la CHE está realizando un seguimiento continuo en todo su trazado-S. O.
Los temores de quienes alertaban más por el deshielo que por las pasadas nevadas siguen cumpliéndose en la provincia, donde los caudales del agua se han quedado pequeños para encauzar la inmensa cantidad de agua que desde este pasado fin de semana tiene anegadas algunas localidades. Problema que ha mantenido alerta sobre todo a las zonas del norte, donde a pesar de que la lluvia no fue especialmente dura en el día de ayer, eso no evitó que todos los responsables municipales y vecinos confesaran seguir con la vista puesta en los ríos que las rodean.Y la primera de ellas Miranda, la cual vuelve poco a poco a la normalidad pero sigue también pendiente del río ante la alerta por desbordamiento que se activó en la jornada del lunes, y que mantuvo activo el operativo de emergencia municipal hasta la tarde de ayer. Sin embargo, esta vez sí se respetaron las previsiones de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), que desde las primeras horas de la mañana del lunes ya avisaba de una avenida extraordinaria que podría alcanzar hasta los 800 metros cúbicos por segundo.Anuncio ante el que Policía Local contactaba con vecinos y comercios de las inmediaciones del río para prohibir el aparcamiento en esas zonas y recomendar la retirada de vehículos como medida de precaución.El repunte en el caudal se ha producido, en esta ocasión, por el deshielo en la cabecera del río, así como por las incesantes lluvias del fin de semana. Lo que hizo que el río se situase en los 684 metros cúbicos por segundo y alcanzase una altura máxima de 4,80 metros a primera hora de la tarde que, a partir de entonces, empezó a descender muy lentamente.El mayor miedo lo vivieron las personas que tienen su vivienda o negocio cerca del río y que aún no se han repuesto de la gran avenida de agua del 31 de enero, ya que temían que la situación volviera a repetirse.Pero esta vez el río sólo anegó las zonas más próximas, como el paseo de La Arboleda y algunos puntos de calle Álava y Bilbao. Eso no evita, sin embargo, que siga activa la alerta en previsión de que la fusión de la nieve en altura pueda traer consigo nuevos repuntes de caudal.Servicio de orientaciónPor otra parte, el Ayuntamiento ha dispuesto un servicio de orientación a la tramitación de ayudas para personas damnificadas por la riada del día 31 de enero y que no dispongan de seguro. Comenzará a funcionar hoy en las oficinas de Viranda en horario de 8 a 15 horas. Se trata de ayudas enmarcadas en la solicitud que el Consistorio ha realizado a la Subdelegación del Gobierno para que se tengan en cuenta las circunstancias y consecuencias de la situación de emergencia.Y están destinadas a quienes no dispongan de seguro sobre los bienes afectados, pues quien sí los tienen deberán tramitar la reclamación a través de su compañía aseguradora y el Consorcio de Compensación de Seguros.Temor que si bien en Miranda va muy unido al Ebro, en el caso de Valle de Mena tiene como nombre propio al Cadagua, «ya que si bien parece que podrá asumir el deshielo de la nieve, las zonas de ribera en Villanueva y Vallejo empiezan a anegarse de agua», explica desde el Ayuntamiento menés. el concejal y portavoz Javier Mardones.Algo que como recuerda el representante municipal, «sucede con mayor frecuencia desde que la Junta de Castilla y León construyó hace unos años la variante conjunta de Villanueva, Villasana y Entrambasaguas», remarcan.Por ello, tienen previsto solicitar desde el Ayuntamiento a la Consejería de Fomento del Gobierno regional, «que realice un estudio del drenaje existente en toda la travesía para conocer la causa de dichas inundaciones, a las que se suman -ya en Villasana- las que sufre la zona de Los Rollos, al sur de la localidad, y darle una solución», exigen.Concretan que en el caso de Villasana el río ya ha crecido 90 centímetros, lo que hace que el nivel del río concluyera el día de ayer con más de un metro de altura, «aunque aún lejos de la última crecida en que superó los 2 metros», recordaban.Recuerdan que estos trabajos los realizó Teconsa en el año 2003 los cuales superaron finalmente los 7 millones de euros de coste -«muy por encima del licitado», reprochan. «Y desde entonces, la variante de la CL-629 de Villasana, Villanueva y Entrambasaguas actúa como dique para el agua.«Algo que salta a la vista en los pasos inferiores, que ejercen la función de ‘obras de drenaje’ con lo que además de los daños que sufre la urbanización de Los Rollos, los prados y huertas de la ribera del Cadagua quedan completamente anegados», denuncian.DesprendimientosOtro de los percances sufridos en la zona ha sido también en un tramo de la CL-629 realizado por la Junta -conocido como las curvas de Vivanco o Cantonad-, donde además de los accidentes mortales que han tenido lugar allí desde su apertura al tráfico, «acaba de sufrir un grave desprendimiento que ha obligó a cortar un carril en sentido Bilbao.«Además de ser muchos los conductores que se quejan de los peraltes y contraperaltes en la zona, hecho que se ve agravado con la lluvia y ahora con el riesgo de desprendimientos», se lamentan desde el Ayuntamiento menés.Desde la pequeña pedanía de Santurde- dependiente del Ayuntamiento de Medina de Pomar-, sus vecinos confiesan dormir con un ojo puesto en el río Trueba, «ya que la nieve que hay por las cercanías y por las montañas, hace que cada año nos temamos el deshielo». Por ello, si bien confiesan que el río está ya muy crecido, «tanto que el lunes pensábamos que se salía», parece que la climatología está siendo buena con la zona, y la lluvia no está siendo intensa, lo que esperan ayude a que el río vaya soportando el incremento de caudal.Sin embargo, la otra cara de la moneda parece encontrarse en la zona de la Ribera, donde a pesar del incremento de caudal del Duero, la situación es muy tranquila. Sí se aprecia una ligera subida del río, que no ha supuesto complicaciones para población, según informa el Servicio de Extinción de Incendio, tal y como lo muestran las cifras: En apenas unas semanas se ha pasado de los 20 metros cúbicos habituales, a los 35 la semana pasada, y los 47 actuales.