El Correo de Burgos

La evolución del arado a la agricultura 2.0

Las nuevas tecnologías acortan los tiempos de trabajo en el campo y mejoran las cosechas

En el proceso de mecanización de la agricultura coexistieron las nuevas máquinas y las seculares.-G. González

En el proceso de mecanización de la agricultura coexistieron las nuevas máquinas y las seculares.-G. González

Publicado por
GERARDO GONZÁLEZ
Burgos

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En medio siglo, las labores agrícolas han experimentado un salto cuántico. El trabajo en el campo fue realizado de forma manual o con la ayuda de animales de tiro durante siglos lo que llevaba aparejado un alto coste de producción que empezó a cambiar con la mecanización de las tareas del campo.

La llegada del tractor a los campos en la década de los 60 del pasado siglo cambió la situación de forma progresiva al permitir el uso de aperos con mayor eficacia.

Hasta ese momento la práctica totalidad de las labores exigían el uso de tracción animal en las labores más importantes lo que suponía una mayor cantidad de tiempo hasta que el grano llegaba al molino.

Este impulso tecnológico que comenzó con el tractor en la siembra también se aplicó pocos años después a la recolección con las primitivas cosechadoras que en una sola operación segaban y trillaban el grano.

Ambas mejoras tecnológicas compartían el importante ahorro en tiempo necesario para las labores agrícolas y este objetivo se mantiene vigente también en la actualidad.

Así, de forma regular los nuevos aperos, tractores y cosechadoras toman el relevo maximizando los resultados de las labores agrícolas pasando de cinco horas para cosechar una hectárea de trigo a cubrir el una hora el mismo espacio con las modernas cosechadoras.

Fiarse de los antiguos mojones también se ha extinguido con la aplicación generalizada de la tecnología GPS que delimita las fincas y está en fase de desarrollo la tecnología que permitirá la robotización de la práctica totalidad de las labores.

Otro salto tecnológico de importancia en las labores del campo lo ha supuesto el impulso al uso generalizado de los ordenadores y aplicaciones informáticas que comenzó a gran escala a finales del pasado siglo. Esta evolución aún no está desarrollada en todas sus posibilidades pero ya ha cambiado para bien en muchas áreas como es el caso de los fruticultores del Valle de las Caderechas.

Así varios ‘centinelas’ dotados de equipos que permiten analizar el clima y la presencia de plagas en su momento de aparecer alertan en los teléfonos móviles de los fruticultores de la necesidad de actuar. Estas alertas tempranas pueden marcar en ocasiones la diferencia entre graves pérdidas en la campaña a reducir los daños de forma considerable al actuar de forma inmediata.

El enorme salto tecnológico experimentado en las últimas cinco décadas hace augurar a los desarrolladores de nuevas tecnologías que cada vez menos imprescindible la presencia humana en las fincas ya que bastará con llevar el tractor o cosechadora robotizada al lugar con el apero adecuado fijar las coordenadas y el de forma autónoma realizara la tarea programada.

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