El Correo de Burgos

BUREBA

La primavera en La Bureba: miles de razones para echarse al monte

Caminos tradicionales y senderos que cruzan los bosques de la comarca se llenan de senderismo, buscadores de setas...

Puente ferroviario de la Santander-Mediterráneo sobre el río Oca en Oña-G. G.

Puente ferroviario de la Santander-Mediterráneo sobre el río Oca en Oña-G. G.

Publicado por
GERARDO GONZÁLEZ
Burgos

Creado:

Actualizado:

Los solitarios parajes montaraces de la comarca burebana, que en las épocas invernales sólo son recorridos por los más osados senderistas o los amantes de la naturaleza que no temen a las bajas temperaturas, se transforman con la llegada de la primavera de forma radical.Su aspecto cambia poco, ya que los árboles de hoja perenne mantienen el color verde como divisa de La Bureba, en lucha con el blanco de las heladas y las nieves pero el buen tiempo añade a los colores naturales los más llamativos de las ropas y bagajes de los visitantes.Pertrechados con cestas, mochilas o neveras portátiles son muchos los que deciden ‘echarse al monte’ por unas horas para disfrutar de los innumerables parajes -cada uno rico por sus características singulares-, que se encuentran por la comarca.Así, son más los que apuestan por realizar rutas de no muy largo recorrido por las numerosas carreteras o caminos rurales que enlazan los pequeños pueblos del norte de la comarca, serpenteando por grandes masas forestales salpicadas de fincas de labor.Para ellos, la ruta Raíces de Castilla -que une Poza, Oña y Frías- es la favorita, ya que cuenta con una excelente señalización muy útil para los que no conocen en profundidad el territorio. Junto a esta, y en ocasiones cruzándose, están los que apuestan por otra ruta, que si bien aún no está catalogada como tal, sí reúne una cantidad de atractivos que anima a recorrerla.Es el trazado de la antigua línea de ferrocarril Santander-Mediterráneo, que en la comarca arranca en los montes onienses ofreciendo en su trazado imágenes de una impactante belleza en su recorrido paralelo al río Oca o simplemente valorando la capacidad de sus constructores para los que ni las rocas ni los ríos suponían un obstáculo insalvable en el pasado siglo.A este gran grupo de visitantes de los montes, en los últimos años se han sumado otros que a lomos de bicicletas de montaña han apostado por visitas que unan el disfrute de la naturaleza con la cultura. De hecho, varias rutas perfectamente documentadas facilitan el desplazamiento en BTT por la comarca.Las principales son las que unen Briviesca con el Santuario de Santa Casilda, la que recorre los Montes Obarenes y la conocida como Vuelta a La Bureba, y que con sus 54 kilómetros solo es apta para experimentados cicloturistas.Aunque pudiera parecer que con los aficionados a la práctica de un deporte o los amantes de la naturaleza, además de los grupos familiares que buscan un lugar donde pasar unas horas lejos del asfalto urbano, se completa el catálogo de visitantes de los montes, queda aquél cada vez de mayor presencia: los amantes de la riqueza de la gastronomía.La amplia variedad de setas comestibles que crecen en los montes burebanos hace que los popularmente conocidos como ‘seteros’ se lancen al monte para recolectar su especie favorita, combinando un agradable paseo campestre con darle un singular gusto al paladar.

tracking